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¿Tu café de todos los días tiene más calorías de las que imaginas? El creamer no lácteo podría ser la razón

Redacción Noticias de México · 23 de octubre de 2026

El café suele formar parte de la rutina diaria de millones de personas, ya sea para comenzar la mañana, acompañar el desayuno o combatir el cansancio durante la jornada. Sin embargo, la manera de prepararlo podría estar cambiando su aporte nutricional. Un nuevo estudio encontró que, aunque la cantidad de café que consumen los estadounidenses se ha mantenido relativamente estable, las calorías asociadas a esta bebida han aumentado, en buena medida por el uso de creamers no lácteos, productos que se utilizan para suavizar su sabor y darle una textura más cremosa.

La investigación, publicada el 19 de octubre en el Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, analizó las tendencias en el consumo de café y sus ingredientes añadidos entre 2003 y 2018. Los resultados mostraron que el aporte energético promedio de esta bebida pasó de 43 a 60 calorías al día, pese a que las personas consumían aproximadamente 13 onzas de café diarias, equivalentes a unos 385 mililitros.

Uno de los hallazgos más relevantes fue el cambio en los ingredientes utilizados para acompañar la bebida. Los sustitutos de crema no lácteos superaron al azúcar y a los productos lácteos como principal fuente de calorías añadidas al café, una tendencia que refleja cómo las elecciones aparentemente pequeñas pueden modificar el perfil nutricional de una bebida cotidiana.

El creamer no lácteo gana terreno en la taza de café

Los creamers no lácteos son productos diseñados para sustituir la leche o la crema tradicional. Se comercializan en presentaciones líquidas o en polvo y pueden elaborarse con ingredientes como aceites vegetales, azúcares, estabilizantes y emulsionantes, aunque su composición varía considerablemente entre marcas y variedades.

Su popularidad ha crecido entre quienes buscan alternativas a los lácteos, prefieren una textura más cremosa o desean modificar el sabor del café. Sin embargo, que un producto no contenga leche no significa necesariamente que tenga menos calorías, grasas saturadas o azúcares añadidos.

De acuerdo con los investigadores, el consumo de aditivos no lácteos para el café, entre ellos los creamers y los jarabes, aumentó de un promedio de 3.6 gramos diarios en 2003 a 10.5 gramos en 2018. En particular, el consumo de sustitutos de crema pasó de 3.4 a ocho gramos al día, mientras que el de leche no láctea aumentó de 0.3 a 2.5 gramos.

Yongyi Pan, investigadora principal del estudio y candidata doctoral en ciencias de la nutrición y políticas de la Universidad de Tufts, en Boston, explicó que los sustitutos de crema no lácteos ya superaban tanto al azúcar como a los lácteos en su contribución a la energía total consumida a través del café.

La diferencia también se observó en las calorías. Para 2018, el creamer no lácteo aportaba casi 19 calorías al consumo diario promedio de café, frente a 16 calorías procedentes del azúcar y 11 de la leche. En 2003, el aporte energético promedio de los sustitutos de crema era de apenas siete calorías al día.

Aunque estas cantidades pueden parecer pequeñas, su relevancia depende de la frecuencia con la que se consume café, la cantidad de producto que se añade y el resto de la alimentación. Cuando una persona toma varias tazas al día y agrega porciones generosas de creamer, jarabes o endulzantes, las calorías pueden acumularse sin que necesariamente perciba un cambio importante en su rutina.

¿Por qué estos productos pueden aumentar las calorías?

La explicación está en su composición. Algunos sustitutos de crema contienen grasas vegetales que aportan energía, además de azúcares u otros ingredientes destinados a mejorar su sabor y consistencia. Las grasas aportan alrededor de nueve calorías por gramo, más del doble que los carbohidratos y las proteínas, que proporcionan aproximadamente cuatro calorías por gramo.

Por esta razón, una pequeña cantidad de un producto rico en grasas puede contribuir de manera considerable al contenido energético de una bebida. No obstante, no todos los creamers tienen la misma fórmula: algunos son bajos en calorías, otros contienen azúcares añadidos y ciertas variedades están elaboradas con ingredientes distintos que modifican su perfil nutricional.

Pan señaló que el aumento de calorías podría explicarse, en parte, porque algunos sustitutos de crema contienen cantidades elevadas de grasas saturadas. La investigadora también destacó que, aunque estos productos existen desde la década de 1950, su popularidad ha crecido en los últimos años, impulsada por el interés en alternativas de origen vegetal y opciones que sustituyan a los lácteos.

Esto no significa que todos los productos vegetales sean poco saludables ni que deban evitarse por completo. La clave está en revisar su composición, ya que las expresiones “no lácteo” y “a base de plantas” describen características del producto, pero no garantizan que tenga menos calorías o una mejor calidad nutricional.

El café puede ser saludable, pero los ingredientes importan

El café sin demasiados añadidos puede formar parte de una alimentación equilibrada. Su contenido de cafeína y otros compuestos bioactivos ha sido estudiado por su posible relación con distintos beneficios para la salud, aunque sus efectos dependen de la cantidad consumida, la tolerancia individual y las condiciones de cada persona.

El problema no es necesariamente el café, sino los ingredientes que se incorporan de manera habitual. El azúcar añadido y ciertos productos cremosos pueden elevar el consumo de calorías y, dependiendo de su composición, aumentar la ingesta de grasas saturadas. Si estas calorías adicionales se acumulan de manera constante y no se compensan con las necesidades energéticas del organismo, pueden contribuir al aumento de peso a largo plazo.

La doctora Fang Zhang, profesora de ciencias de la nutrición y políticas en la Universidad de Tufts, explicó que, aunque el consumo de café se ha asociado con diversos beneficios para la salud, la adición de azúcar y crema puede incrementar la cantidad de calorías procedentes de azúcares añadidos y grasas saturadas.

Por ello, no basta con evaluar una bebida por su ingrediente principal. Un café negro y uno preparado con varias cucharadas de sustituto de crema, jarabes saborizados y azúcar pueden tener perfiles nutricionales muy diferentes, incluso si se sirven en la misma taza.

Cómo elegir un sustituto de crema sin descuidar la alimentación

Quienes disfrutan el café con una textura más cremosa no necesitan renunciar automáticamente a sus ingredientes favoritos. Una alternativa práctica consiste en revisar la etiqueta nutricional y comparar las calorías por porción, la cantidad de azúcares añadidos y el contenido de grasas saturadas.

También conviene prestar atención al tamaño de la porción recomendada. En ocasiones, la cantidad que se vierte directamente en la taza supera la medida utilizada para calcular la información nutricional del envase, por lo que el aporte real puede ser mayor al indicado.

Otra opción es reducir gradualmente la cantidad de creamer o alternarlo con leche o bebidas vegetales sin azúcar añadido. Para quienes prefieren un sabor dulce, disminuir el endulzante poco a poco puede ayudar a acostumbrar el paladar a una bebida menos azucarada. No existe una única preparación adecuada para todas las personas: la elección depende de las preferencias, las necesidades nutricionales y la frecuencia de consumo.

Qué debes tener en cuenta sobre el estudio

La investigación utilizó información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos, conocida como NHANES, correspondiente al periodo de 2003 a 2018. Los investigadores analizaron datos de aproximadamente 30 mil adultos de 20 años o más. Para registrar sus hábitos alimentarios, los participantes proporcionaron dos recordatorios dietéticos de 24 horas, en los que describieron las bebidas consumidas y los ingredientes que añadían.

Estos datos permitieron observar cambios en los patrones de consumo a lo largo del tiempo, pero también tienen limitaciones. Los recordatorios dietéticos dependen de la memoria de los participantes y pueden no representar con exactitud lo que comen o beben habitualmente. Además, al tratarse de un análisis observacional, los resultados muestran tendencias de consumo, pero no demuestran que los creamers no lácteos provoquen por sí mismos un deterioro de la salud.

El estudio tampoco significa que todas las personas que utilizan estos productos consuman demasiadas calorías. El efecto depende de la cantidad, la composición del producto y el conjunto de la alimentación diaria.

La principal conclusión es que vale la pena prestar atención a lo que se agrega al café. Aunque cada porción pueda parecer insignificante, los ingredientes utilizados todos los días pueden modificar el aporte nutricional de una bebida que muchas personas consumen varias veces al día. Revisar las etiquetas, moderar las cantidades y elegir productos de acuerdo con las necesidades individuales son medidas sencillas para disfrutar el café sin perder de vista la calidad de la alimentación.

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