Contaminante climático de vida corta: qué implica para el metano
La Comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático del Senado aprobó este miércoles 21 de octubre, por unanimidad, un dictamen para reconocer al metano como contaminante climático de vida corta en la Ley General de Cambio Climático. La decisión, que todavía debe pasar por el pleno, busca que las autoridades cuenten con criterios específicos para diseñar políticas que reduzcan las emisiones de este gas.
La comisión es presidida por la senadora Maki Esther Ortiz Domínguez. En el dictamen, las y los legisladores señalaron que el metano “no es un contaminante abstracto”, sino que se produce en procesos concretos y, por ello, puede regularse de manera diferenciada por sector.
Qué es un contaminante climático de vida corta
La expresión agrupa a sustancias que calientan el planeta pero permanecen en la atmósfera mucho menos tiempo que el dióxido de carbono. Mientras el CO2 puede durar siglos, el metano se degrada en alrededor de una década. La contracara es su potencia: en ese periodo atrapa decenas de veces más calor que el dióxido de carbono. Por eso, reducir sus emisiones produce un efecto de enfriamiento relativo en pocos años, algo que no ocurre con otros gases.
El dictamen recoge esa lógica. Según el documento, el metano es “uno de los agentes con mayor relevancia para la reducción del calentamiento en el corto plazo”, de modo que mencionarlo expresamente en la ley mejorará la calidad interpretativa de la norma, orientará la acción pública y evitará que su importancia quede diluida en fórmulas generales.
La definición que se agrega
El proyecto define al metano como gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento del sistema climático por su capacidad de absorber radiación infrarroja. Además, precisa que sus emisiones pueden ser de origen natural o antropogénico. Esa distinción, explicaron los senadores, permite separar las fuentes naturales, como humedales, de las que provienen de actividades humanas y que son susceptibles de prevención, control o mitigación.
La senadora Susana Harp Iturribarría, de Morena, afirmó que la definición no es solo simbólica: delimita las implicaciones del metano dentro de la ley y orienta la actuación de las autoridades frente a este contaminante.
Quiénes emiten metano
En México, como en buena parte del mundo, las principales fuentes humanas de metano son tres: la ganadería, por la digestión de los rumiantes y el manejo del estiércol; los residuos, en especial los tiraderos y rellenos sanitarios donde la materia orgánica se descompone sin oxígeno; y el sector de hidrocarburos, por fugas, venteos y quemas en pozos, ductos y plantas. La “regulación sectorial diferenciada” que plantea el dictamen apunta precisamente a tratar cada una de esas fuentes con reglas propias.
Los efectos del calentamiento ya se reflejan en el país. Semarnat ha emitido una alerta de Semarnat por la pérdida acelerada de playas, y estudios internacionales advierten sobre el riesgo para los corales constructores de arrecifes. Frente a ello, también hay esfuerzos locales de adaptación, como la reforestación del desierto sonorense.
Lo que sigue
La misma sesión dejó otros acuerdos. La comisión aprobó puntos de acuerdo para exhortar a autoridades a reforzar la prevención, inspección y vigilancia forestal, la restauración de ecosistemas y el combate a la tala clandestina y al cambio ilegal de uso de suelo. Además, a propuesta de la senadora priista Carolina Viggiano Austria, respaldada por la presidenta de la comisión y por el senador Miguel Pavel Jarero Velázquez, de Morena, se acordó invitar a organizaciones civiles para analizar el “Proyecto Saguaro”, una planta de licuefacción de gas en el Golfo de California.
El dictamen sobre el metano deberá ser discutido y votado por el pleno del Senado. De aprobarse, se enviará a la Cámara de Diputados para continuar el proceso legislativo.



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