ENES de la UNAM: convenio, terreno y recursos marcarán el futuro del campus en CDMX
La nueva Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), proyectada para el suroriente de la Ciudad de México, podría recibir a sus primeros estudiantes en 2028, siempre que las obras comiencen durante 2027. Sin embargo, el proyecto todavía enfrenta definiciones sobre el terreno, el presupuesto y el calendario de construcción, por lo que el inicio de actividades permanece como una previsión y no como una fecha oficial confirmada.
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, ha planteado la posibilidad de comenzar la construcción el próximo año, con el objetivo de poner en funcionamiento el nuevo plantel en 2028. Para ello, el Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) prevén formalizar un convenio hacia finales de octubre de 2026.
La firma del acuerdo representaría un avance administrativo para concretar el proyecto, aunque no implicaría por sí misma el inicio inmediato de las obras. Antes será necesario establecer las condiciones de ejecución, definir los recursos disponibles y precisar las responsabilidades de las instituciones participantes.
Uno de los principales pendientes es la ubicación definitiva del campus. Actualmente se evalúan tres predios en el suroriente capitalino, con posibles opciones en las alcaldías Xochimilco e Iztapalapa. Hasta el momento, no se ha anunciado oficialmente cuál de los terrenos será seleccionado ni se ha presentado un calendario definitivo de construcción.
En cuanto al financiamiento, tampoco se han dado a conocer públicamente los montos destinados a la edificación ni el presupuesto necesario para poner en marcha el plantel. Estos elementos serán determinantes para evaluar la viabilidad de cumplir con el plazo previsto, particularmente si la intención es iniciar clases en 2028.
De acuerdo con el esquema planteado, el Gobierno de la Ciudad de México asumiría la construcción de las instalaciones, mientras que la UNAM sería responsable del equipamiento, la planeación académica y la operación educativa. Esta distribución de tareas busca coordinar la inversión pública con la capacidad académica de la universidad, aunque su ejecución dependerá de los acuerdos y recursos que se formalicen.
La capacidad proyectada de la nueva ENES podría alcanzar hasta 20 mil estudiantes, aunque esa cifra correspondería al desarrollo del campus y no necesariamente a su matrícula inicial. El ingreso se realizaría de manera gradual, conforme se habiliten los espacios, se definan los programas educativos y se consolide la operación del plantel.
Entre las carreras mencionadas para la nueva sede se encuentran Medicina, Ciencia de Datos y Nanotecnología. No obstante, la oferta académica definitiva todavía deberá ser autorizada por las instancias universitarias correspondientes, por lo que no existe certeza de que todas estas opciones estén disponibles desde la primera generación.
La instalación de una nueva ENES en el suroriente de la capital podría ampliar las oportunidades de acceso a la educación superior en una zona que requiere alternativas educativas cercanas para su población. Sin embargo, el impacto dependerá de la cantidad de lugares efectivamente ofertados, los programas disponibles y las condiciones de acceso para los aspirantes.
El proyecto también deberá evaluarse por sus resultados concretos y no únicamente por su capacidad proyectada. La publicación de un presupuesto, la selección del predio, el inicio verificable de las obras y la definición de la matrícula serán indicadores centrales para determinar si la nueva sede podrá cumplir con los plazos anunciados.
Por ahora, el posible inicio de clases en 2028 depende de que las autoridades concreten los acuerdos pendientes y comiencen la construcción durante 2027. La información oficial de la UNAM, el Gobierno de la Ciudad de México y la Secihti será fundamental para confirmar las fechas, los recursos y las características finales del proyecto.



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