Canaco CDMX alerta por caída de hasta 50% en ventas de útiles escolares
La venta de útiles escolares importados a bajo costo, particularmente mercancía de origen chino cuya calidad y certificación no siempre estaría acreditada, representa una presión creciente para las papelerías y comercios establecidos de la Ciudad de México. De acuerdo con la advertencia atribuida a la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX), el desplazamiento de las compras hacia estos productos podría provocar reducciones de entre 30 y 50 por ciento en los ingresos del comercio formal durante la temporada de regreso a clases.
La problemática se hace visible en corredores tradicionales del Centro Histórico, entre ellos la calle de Mesones, donde comerciantes han reportado afectaciones importantes frente a la competencia basada principalmente en precios. Un antecedente documentado en esa zona muestra que establecimientos dedicados a la venta de artículos escolares han estimado pérdidas de hasta 50 por ciento durante la temporada debido a la presencia de mercancía de origen asiático con precios inferiores.
El escenario ocurre en una de las temporadas comerciales más relevantes para el sector papelero. El regreso a clases concentra una elevada demanda de cuadernos, lápices, colores, pegamentos, mochilas, loncheras, estuches y otros artículos indispensables para el ciclo escolar, por lo que una reducción significativa de las ventas puede impactar directamente en los ingresos de pequeños y medianos establecimientos.
La competencia, sin embargo, no se limita al precio. La principal preocupación señalada por el sector comercial es que parte de los productos importados que llegan a los canales de venta de bajo costo podría no contar con información suficiente sobre fabricante, materiales o características de seguridad. Esta situación dificulta que las familias puedan comparar únicamente con base en el precio y obliga a considerar también la durabilidad y las condiciones del producto.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha insistido en que el precio no debe ser el único criterio para elegir útiles escolares. En sus recomendaciones, la dependencia plantea comparar precios y calidad, revisar que los artículos estén completos y en buen estado, adquirirlos en establecimientos formales y conservar el comprobante de compra para facilitar cualquier reclamación, cambio o devolución.
El llamado cobra relevancia porque un producto de menor precio que presenta fallas puede terminar representando un gasto adicional para las familias. Profeco ha realizado estudios de calidad sobre diversos útiles escolares y, entre otros aspectos, recomienda verificar las condiciones de los empaques, la consistencia de los adhesivos, el estado de reglas y juegos de geometría, así como las características de seguridad de artículos como las tijeras escolares.
Para los consumidores, las diferencias de precio entre establecimientos también representan una oportunidad de ahorro. La propia Profeco dispone de la herramienta “Quién es Quién en los Precios”, mediante la cual las familias pueden comparar costos de distintos artículos antes de realizar sus compras. La dependencia recomienda además elaborar una lista, reutilizar materiales que todavía estén en condiciones adecuadas y evitar adquisiciones impulsivas.
En el Centro Histórico, Mesones y otras zonas comerciales especializadas concentran durante esta temporada a familias que buscan surtir las listas escolares con presupuestos limitados. La presencia simultánea de papelerías tradicionales, comercios de importación, mercados y plataformas digitales ha intensificado una competencia en la que el precio se convierte en uno de los principales factores de decisión.
El reto para el comercio formal consiste, por tanto, en competir sin trasladar la presión exclusivamente al consumidor. Además del precio, los establecimientos establecidos pueden diferenciarse mediante garantías, comprobantes de compra, variedad, asesoría y productos que cumplan con las disposiciones aplicables. Para las autoridades, el desafío está en fortalecer la vigilancia sobre la mercancía que se comercializa y garantizar que los productos destinados a niñas, niños y adolescentes cumplan con las condiciones de seguridad correspondientes.
La temporada también representa un movimiento económico considerable. Según las estimaciones referidas por el sector empresarial para este regreso a clases, la actividad comercial en la Ciudad de México podría generar una derrama de miles de millones de pesos y beneficiar a cientos de miles de trabajadores. En ese contexto, el desplazamiento de ventas hacia mercancías de menor precio no sólo constituye una disputa entre comerciantes, sino que plantea preguntas sobre la calidad, la formalidad y las condiciones bajo las cuales llegan estos productos al mercado.
El consumidor, en este escenario, enfrenta una decisión que va más allá de elegir el artículo más barato. Comparar precios, verificar etiquetado, revisar materiales y acabados, solicitar comprobantes y privilegiar establecimientos que ofrezcan mecanismos de garantía son medidas que pueden reducir el riesgo de realizar una compra que posteriormente deba repetirse. Para las autoridades y organismos empresariales, el regreso a clases vuelve a evidenciar la necesidad de equilibrar el ahorro familiar con condiciones de competencia y protección al consumidor.


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