Parménides García Saldaña, narrador del realismo destrampado

México 19 de septiembre del 2020.- Esté 19 de septiembre se cumplen 38 años del deceso del autor de Pasto verde, la obra más radical del grupo de La Onda

 

A 52 años de la publicación de su novela Pasto verde, la cual dio un giro en la literatura mexicana y a 38 años de su fallecimiento, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura (CNL), recuerdan este 19 de septiembre al escritor y ensayista veracruzano Parménides García Saldaña, cuya narrativa es definida por algunos autores como “realismo destrampado” y habría de volverse junto con Gazapo de Gustavo Sáinz y De perfil de José Agustín, en pioneros de La Onda.

 

 

 

La escritora y crítica literaria Margo Glantz definió así a dicho movimiento de la literatura mexicana escrita por jóvenes nacidos entre 1938 y 1951, bajo el contexto de la naciente clase media urbana de la Ciudad de México. En tanto, Diana Costales, doctora en Letras modernas de la Universidad Iberoamericana -autora de la tesis de maestría Entre la tradición y la onda: un estudio desde la palabra en Pasto verde de Parménides García Saldaña-, apunta que esta obra innovó en la literatura con la fuerza de un grito de revolución.

 

 

 

Y es que, tanto la obra de Parménides como la de José Agustín fue representativa de una corriente surgida a mediados de los años sesenta, la cual buscaba irrumpir en la literatura tradicional con un lenguaje franco y una actitud desenfadada. En ese entonces, ambos autores se conocieron en un cóctel ofrecido al escritor alemán Günter Grass, tras escalar a la fama por la publicación de su obra El tambor de hojalata (1959).

 

 

 

El escritor Gerardo de la Torre fue testigo de ese primer acercamiento entre dos autores que marcaron época y de una juventud revolucionaria. El autor oaxaqueño recuerda que asistió a ese acto realizado en el Club de Periodistas: “Los aspirantes a escritores suponíamos que la mejor escuela eran los cócteles de gente culta, letrada y no nos perdíamos uno.

 

 

 

“Desde luego, por allí apareció, armado con la libretita de apuntes, era como la insignia de nuestra vocación, un muchacho bajito y delgado, de ojos claros y alegres, pelo rizado. Vestía una sudadera negra que premonitoriamente proclamaba “University of Lecumberri”. Era Parménides García Saldaña”, relata en entrevista.

 

 

 

El autor de Los muchachos locos de aquel verano (1992) comenta que en algún corrillo de esa reunión se encontraba “el Par” -como después le nombraría el propio José Agustín- y ahí confesó que el motivo de su asistencia no fue porque le interesara la obra del escritor alemán, sino porque tenía ganas de conocer a José Agustín, quien en 1964 acababa de publicar La tumba.

 

 

 

“Y por allí andaba Agustín y se conocieron al calor de alguna copa de vino y luego se hicieron amigos y cuatro años después la editorial Diógenes, de Emmanuel Carballo, echó al mundo la primera y única novela de Parménides: Pasto verde (1968), seguida en 1970 por el libro de cuentos El rey criollo”, resume.

 

 

 

Parménides, autor de En algún lugar del rock (El callejón del blues) -publicado en edición póstuma en 1993- hizo suya la afición por la violencia, las drogas y el rock and roll. Gerardo de la Torre define como “realismo destrampado” esa narrativa de García Saldaña, a quien defiende con ahínco: “Por allí se ha dicho, con agudo desdén, que no abordaba sino asuntos triviales. ¿Y acaso no es trivial el 99 por ciento de lo que acontece en las vidas del 99 por ciento de la gente?”, concluye.

 

 

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