Oaxaca, México a 18 de abril de 2026 (Noticias de México).– El turismo en México da un giro de fondo: pasa del modelo tradicional a uno centrado en las comunidades. El Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y el Gobierno de Oaxaca firmaron un convenio que busca convertir a los Pueblos Mancomunados en referente nacional e internacional de turismo comunitario.
No es un acuerdo más. Es una apuesta de largo plazo para redistribuir los beneficios del turismo y colocar a las comunidades indígenas como protagonistas del desarrollo económico en la Sierra Juárez.
El director de Fonatur, Sebastián Ramírez Mendoza, anunció una estrategia de inversión plurianual en infraestructura y equipamiento, comparable —por su alcance— a los grandes desarrollos turísticos del país, pero con un enfoque social.
“Así como durante décadas se financió Cancún, hoy debemos invertir durante años para consolidar este destino comunitario”, sostuvo.
El cambio clave está en el modelo: en coordinación con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, los recursos serán entregados directamente a las autoridades comunitarias, reconociendo su capacidad de organización, gestión y toma de decisiones.
Para el gobernador Salomón Jara Cruz, el convenio representa un acto de justicia histórica. Subrayó que este modelo no nació en oficinas, sino en la vida comunitaria: en las asambleas, el tequio y el cuidado del territorio.
“El turismo comunitario demuestra que sí es posible generar bienestar sin perder identidad”, afirmó.
Desde el Centro Ecoturístico Yaa Gatzi, se dejó claro que la estrategia no impondrá proyectos. Todo partirá de consultas directas con las comunidades, priorizando necesidades como saneamiento, manejo de residuos y protección ambiental, para garantizar que el turismo no altere su forma de vida.
El modelo de los Pueblos Mancomunados —reconocido internacionalmente por su manejo forestal y proyectos como Expediciones Sierra Norte— se consolida así como la base del llamado “nuevo turismo”: sustentable, comunitario y con beneficios distribuidos.
Con este acuerdo, México redefine su estrategia turística: menos megaproyectos aislados y más desarrollo con rostro social, donde las comunidades no solo reciben visitantes, sino que deciden, gestionan y prosperan con su propio patrimonio.
