Ciberataque calienta congeladores de 400 supermercados en Francia y provoca pérdidas millonarias
Un ciberataque contra los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados en Francia provocó pérdidas económicas que podrían ascender a millones de euros, luego de que piratas informáticos manipularan el software encargado de regular la temperatura de refrigeradores y congeladores. El incidente afectó a varias de las principales cadenas comerciales del país y obligó a desechar productos frescos y congelados cuyo estado ya no podía garantizarse.
Entre las empresas afectadas se encuentran Coopérative U, Intermarché, Netto, Carrefour, Monoprix y E.Leclerc. De acuerdo con los reportes difundidos por las cadenas, los atacantes intervinieron sistemas de gestión remota vinculados con equipos de refrigeración, lo que habría provocado que algunas unidades dejaran de mantener las temperaturas necesarias para conservar los alimentos.
Las primeras estimaciones apuntan a alrededor de 400 establecimientos afectados de los aproximadamente 15 mil supermercados que existen en Francia. Sin embargo, la magnitud total del incidente y el monto definitivo de las pérdidas todavía no estaban claros al momento de los reportes.
El caso también encendió las alertas sobre la seguridad informática de los equipos industriales conectados a internet, cuya operación resulta fundamental para mantener en condiciones adecuadas los alimentos que llegan a millones de consumidores.
¿Cómo lograron calentar los congeladores de los supermercados?
El ataque se dirigió contra el software de la compañía danesa de ingeniería Danfoss, que permite a los establecimientos supervisar y controlar a distancia sus sistemas de refrigeración.
En condiciones normales, los congeladores comerciales realizan ciclos breves de descongelación durante la noche. En esos periodos, la temperatura puede aumentar de manera temporal para eliminar la acumulación de hielo y mantener el funcionamiento del equipo.
Sin embargo, según los reportes de las cadenas afectadas, los atacantes habrían alterado ese proceso para mantener las unidades calientes durante varias horas, en lugar de permitir que regresaran a sus temperaturas habituales de conservación.
Intermarché informó que algunos de sus equipos alcanzaron los 50 grados Celsius durante seis horas, en la noche del domingo al lunes. La empresa retiró los alimentos afectados para evitar posibles riesgos para la salud de los consumidores.
Danfoss no confirmó los informes sobre las temperaturas máximas alcanzadas por los equipos durante el ataque. La compañía explicó que los sistemas comprometidos correspondían a modelos antiguos cuyo software de seguridad ya no podía actualizarse para protegerlos frente a un riesgo que había sido identificado previamente.
La empresa señaló que lleva tiempo recomendando a sus clientes mantener actualizados los sistemas compatibles y reiteró su compromiso de ayudar a restablecer la seguridad y el funcionamiento de los equipos.
El incidente muestra cómo una vulnerabilidad informática puede tener consecuencias que van más allá de la pérdida de datos o la interrupción de servicios digitales. Cuando los sistemas conectados controlan instalaciones físicas, una intrusión puede afectar directamente las operaciones de una empresa y provocar daños materiales.
Carrefour, Intermarché y otras cadenas reportan daños
Coopérative U fue una de las empresas que calificó el incidente como especialmente grave. Su director ejecutivo, Dominique Schelcher, afirmó que varios de sus establecimientos habían sido víctimas de un ataque “extremadamente grave y sin precedentes”.
Más de 100 supermercados de esta cadena habrían resultado afectados. En el caso de Intermarché y Netto, se reportaron problemas en alrededor de 180 tiendas. Además, un portavoz indicó que otras 100 sucursales fueron desconectadas de internet de manera preventiva para reducir el riesgo de nuevos incidentes.
Carrefour informó que los sistemas de refrigeración de 80 de sus aproximadamente 6 mil establecimientos fueron atacados. Monoprix, por su parte, señaló que el incidente afectó al 5 por ciento de sus más de 400 tiendas y que retiró de la venta los productos cuya conservación no podía garantizar.
El Grupo Mousquetaires, propietario de Intermarché y Netto, indicó que algunas vitrinas de productos frescos y congelados continuaban fuera de servicio el lunes por la tarde. La compañía aseguró que los establecimientos habían tomado precauciones para retirar los alimentos afectados y que el personal trabajaba para reabastecer los anaqueles lo antes posible.
En algunos supermercados, los trabajadores encontraron aire caliente al llegar por la mañana y comprobar el estado de los equipos. También se reportaron pequeños incendios en determinados lugares, aunque la información disponible no permite establecer si estuvieron directamente relacionados con el ataque.
La cadena francesa BFMTV difundió una imagen de un congelador ubicado en el pasillo de helados que marcaba 26.5 grados Celsius, una temperatura incompatible con la conservación habitual de esos productos.
En Alsacia, dos supermercados reportaron pérdidas conjuntas de 270 mil euros, equivalentes a unos 300 mil dólares según las estimaciones difundidas. A partir de ese dato, las pérdidas nacionales podrían alcanzar varios millones de euros, aunque todavía no existe un balance definitivo.
Francia investiga el ciberataque a gran escala
La fiscalía francesa abrió una investigación específica por ciberdelincuencia para esclarecer lo ocurrido. La fiscalía de París describió el incidente como un “ciberataque a gran escala” contra los sistemas de refrigeración de varias de las principales cadenas de supermercados del país.
Por ahora, la información difundida no permite establecer quién estuvo detrás de la intrusión ni cuáles fueron sus objetivos. La investigación deberá determinar cómo accedieron los responsables al software, qué equipos quedaron comprometidos y si existieron otras vulnerabilidades que facilitaran el ataque.
El caso también provocó reacciones entre autoridades europeas. Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Alimentación, condenó el incidente y advirtió sobre la necesidad de prestar mayor atención a la seguridad alimentaria en todos los niveles.
“Porque convertir los alimentos en un arma ya es una realidad”, escribió en una publicación en la red social X, al referirse a las posibles consecuencias de este tipo de acciones.
Por su parte, Dominique Schelcher aseguró que el personal de Coopérative U trabajaba en coordinación con especialistas en refrigeración para restablecer el servicio. También pidió que se investigara lo sucedido y calificó de inaceptable atacar equipos esenciales para el suministro de alimentos.
¿Qué riesgos representa para la seguridad alimentaria?
La refrigeración es indispensable para conservar numerosos productos perecederos, entre ellos carnes, pescados, lácteos y alimentos preparados. Cuando se interrumpe la cadena de frío, las temperaturas inadecuadas pueden favorecer la multiplicación de microorganismos y comprometer la inocuidad de los alimentos.
El riesgo depende del tipo de producto, la temperatura alcanzada y el tiempo que permaneció fuera de las condiciones de conservación recomendadas. Por ello, no basta con comprobar si un alimento parece estar en buen estado o si conserva su olor habitual para determinar que es seguro consumirlo.
La decisión de retirar los productos afectados busca evitar que alimentos potencialmente inseguros lleguen a los consumidores. Aunque desechar mercancía representa pérdidas importantes para los comercios, mantenerla a la venta sin poder garantizar su conservación podría generar consecuencias sanitarias.
Más allá del daño económico, el ataque pone de relieve un desafío para la infraestructura comercial moderna: los sistemas que controlan equipos físicos también necesitan medidas de ciberseguridad, mantenimiento y supervisión. La antigüedad de algunos dispositivos y la imposibilidad de actualizar su software pueden aumentar la exposición a vulnerabilidades.
Mientras las autoridades francesas investigan el caso y las cadenas trabajan para recuperar sus operaciones, el incidente deja una advertencia sobre la conexión entre seguridad digital y vida cotidiana. Una intrusión informática puede terminar afectando no solo las computadoras de una empresa, sino también la disponibilidad, el costo y la seguridad de los alimentos que ofrece.



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