Angélica Beltrán, Noticias de México
Crónica
CDMX a 6 de mayo de 2026 (Noticias de México).- Muchos elementos de seguridad, hombres y mujeres vestidos de negro, se observaron a la entrada del salón más grande del WTC, donde se reunió la nueva élite política de México.
Gobernadores estatales, senadores, diputados federales y locales, alcaldes, presidentes municipales, regidores y anexas; consejeros todos, integrantes del Congreso Nacional de MORENA, se reunieron para celebrar el octavo Congreso Nacional Extraordinario del partido en el poder.
En total, mil 800 asistentes abarrotaron el pasado domingo la planta baja del World Trade Center de la Ciudad de México, para votar el cambio de dirigencia nacional.
Luisa María Alcalde, ex secretaria del trabajo en el gobierno de López Obrador pasaría la estafeta a la Secretaria del Bienestar en el presente gobierno, Ariadna Montiel, quien presentó renuncia en días pasados para encargarse de los asuntos partidistas rumbo a las elecciones 2027.
El discurso inaugural estuvo a cargo del presidente del Consejo Nacional de MORENA, Alfonso Durazo, también gobernador de Sonora, quien recordó a los presentes –los que gozan hoy de las mieles del poder—que no olviden el origen del partido:
Venimos de un movimiento de lucha social, de la resistencia, de un partido agraviado por fraudes electorales; y sin embargo, nunca perdimos la esperanza de un México mejor.
Por ello, les pidió, «cuidar la victoria, honrar la confianza del pueblo» y colocar la causa de la 4T –la justicia social– por encima del interés personal.
Palabras muy ciertas, porque el Movimiento de Regeneración Nacional representó en sus albores la esperanza para millones de mexicanos; la esperanza de un cambio de fondo en México. Un cambio, no de colores, como en la llamada transición política, cuando Vicente Fox ganó la elección presidencial en el año 2000; cuando aún con la transición, del PRI al PAN, todo siguió igual; incluso peor.
En el gran salón se respiró un ambiente de entusiasmo general por parte de la militancia del partido más joven del sistema político mexicano, el del Movimiento de Regeneración Nacional, cuyo ideólogo fue el líder social de Macuspana, Tabasco, Andrés Manuel López Obrador.
Un partido que comenzó como asociación civil en 2011 y tres años después, obtuvo su registro ante el INE. Y a 12 años de su creación, es el partido más grande de México y Latinoamérica, con 12 millones de afiliados.
En el Congreso, algunos morenistas, los menos, se mostraron decepcionados por resoluciones partidistas que han vulnerados sus derechos políticos, como el diputado suplente de Sergio Mayer, el comerciante Luis Morales Flores. A quien se le vio pasear al exterior del gran salón, con su sombrero y botas de cuero, pues no sé le permitió el acceso por ser suplente. Y aunque breve, ocupó la curul en San Lázaro 19 días, durante la licencia de actor y bailarín Mayer, a quien le fue otorgada la diputación que había ganado en tombola el sr. Morales Flores.
Otros militantes, también, los menos, se mostraron molestos porque, no obstante su trabajo en el partido, se han visto sustituidos por “políticos de carrera” del PRI y hasta del PAN en cargos dentro de gobiernos morenistas.
No obstante, en general, el ambiente del domingo pasado fue festivo, entusiasta y muy al estilo del PRI. Todos los asistentes al Congreso vistieron los colores del partido; se les vio muy convencidos y confiados del triunfo en las elecciones venideras.
A Ariadna Montiel le corresponderá garantizar la victoria electoral con los candidatos más competitivos; pero también, con trayectoria limpia, proba.
En fin, que en el 8vo Congreso nacional extraordinario de MORENA se respiró esa felicidad de la que habló en su momento López Obrador; y también confianza de la militancia frente al siguiente proceso electoral, las intermedias del 2027, ya que el partido mantiene el respaldo social de las mayorías en todo el país y porque, además, el rival político se mantiene moral y electoralmente derrotado.
Causa por la cual, la oposición –sin proyecto de nación ni proyecto general de gobierno para su plataforma electoral- se ha mantenido en una constante guerra de lodo y hasta ha solicitado la intervención extranjera para “poner orden” en un gobierno legítimo y democráticamente elegido. Suena absurdo, claro, pero así es.
Por ello, en su discurso, Durazo Montaño, presidente del Consejo, no obvió señalar que el partido MORENA ha sufrido el embate de la oposición con críticas infundadas, con intrigas y acciones que buscan descarrilar el Movimiento. Por ello, pidió a la militancia y los gobiernos emanadas de MORENA ceñirse a los principios de la 4T y actuar en el marco de la ley.
La sesión del congreso nacional estuvo estrictamente cuidado en sus accesos, pues sin excepción se impidió el paso a quienes no se acreditaron previamente y a quienes no aparecieran en las listas de registro. Desde tres compuertas abiertas pero custodiadas en el ingreso, grupos de simpatizantes se arremolinaron para observar a la distancia, el cambio de estafeta.
Adentro, unas dos mil personas colocadas en sus respectivas sillas rotuladas por categorías: secretarios de Estado, senadores, diputados…, integrantes del consejo nacional, máximo órgano de deliberación del partido, llegaron desde las 9 de la mañana en grupos por Estados.
La ceremonia inició apenas pasadas las 11 de la mañana; con una puntualidad poco común en los partidos políticos de México.
Los discursos se escucharon con atención, con porras de vez en vez, en cada frase que pegó en el corazón de los asistentes, quienes al unísono corearon en repetidas ocasiones la célebre frase: “es un honor estar con Obrador”, el creador de MORENA y primer presidente de México emanado de ese partido.
Y en seguida, el consabido “es un honor estar con Claudia hoy”, la presidenta de México que da seguimiento al proyecto de nacional de MORENA, en busca de revertir las políticas neoliberales de privatización, entre otros cambios de raíz.
La dirigente saliente, Luisa María Alcalde agradeció en su discurso agradeció la oportunidad de dirigir MORENA por un tiempo y deseó éxito a Ariadna Montiel. No obstante ser llamada a ocupar la Consejería de la presidencia de la República, no estuvo exenta de las suspicacias de la opinión pública que consideró que la causa fue un trabajo deficiente.
Lo que vino a reforzar esa percepción fue el discurso de la dirigente electa, tras una votación realizada a puerta cerrada, pues la prensa fue invitada a salir del salón durante el proceso.
Y ya luego, de regreso a la ceremonia, una vez electa, Montiel, quien lució un pantalón blanco de pinzas y una blusa del color del partido, el color vino, expuso con la contundencia que se exige el momento, tras la solicitud de EU al gobierno de México para extraditar a nueve funcionarios, todos de filiación morenista, acusados de tener nexos con la delincuencia organizada –claro, sin pruebas; expuso que en su dirigencia no se tolerará la corrupción –como si en la anterior sí.
La tarea que asumió ese día Ariadna Montiel encaja muy bien en su perfil, pues en su calidad de Secretaria del Bienestar recorrió el territorio nacional y lo conoce al dedillo tras la entrega de los bienes, producto de los programas sociales.
En las afueras del WTC se quedaron a pleno rayo del sol las porras de los líderes que, al interior del emblemático edificio, disfrutaron de refrigerio, aire acondicionado y asientos.
La gente de a pie, esperó pacientes las más de tres horas que duró el Congreso, para marcharse apenas se retiró el líder al que acompañaron, por gusto o compromiso, había de todo.
Ahí afuera, en la calle Filadelfia, se estableció un corredor de comerciantes de artículos-souvenirs de MORENA y AMLO como el personaje -fetiche- del movimiento.
Y así… entre discurso y discurso, votación y toma de protesta de la nueva dirigencia nacional se llevó a cabo, conforme a lo previsto, el octavo Congreso nacional de MORENA, que enfila sus baterías rumbo a las elecciones intermedias del próximo año.
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