Adriana Morales, Noticias de México
Culiacán, Sinaloa a 27 de mayo del 2027 (Noticias de México).-, La violencia generada por el crimen organizado, especialmente la confrontación entre facciones del Cártel de Sinaloa, ha tenido un elevado costo económico para el estado. De acuerdo con el Índice de Paz México 2026 del Instituto para la Economía y la Paz (IEP), solo en 2025 la violencia le costó a Sinaloa alrededor de 170 mil millones de pesos, lo que representa casi el 25% de su Producto Interno Bruto (PIB).
Esta cifra coloca al estado entre los más afectados del país en términos proporcionales.Esta situación ha provocado serias consecuencias. Miles de empleos formales se han perdido —se estiman entre 20,000 y 22,000—, cientos de negocios han cerrado en Culiacán y otras ciudades, y muchos empresarios han optado por reducir operaciones, cambiar horarios o incluso trasladar sus inversiones a otras entidades más seguras.
El turismo, uno de los sectores más importantes, ha sido fuertemente golpeado. En Mazatlán, la ocupación hotelera ha caído en varios periodos, importantes proyectos hoteleros se han retrasado y el temor de visitantes nacionales y extranjeros ha reducido la derrama económica en hoteles, restaurantes y servicios turísticos.
La agricultura y la economía formal tampoco han escapado de los efectos. Bloqueos carreteros, extorsiones y el clima de inseguridad han complicado el traslado de productos como tomate, maíz y camarón, afectando exportaciones y la cadena productiva.
Además, la inversión extranjera directa cayó a niveles muy bajos, mientras que el gobierno estatal ha tenido que destinar una parte importante de su presupuesto a seguridad, restando recursos a educación, salud e infraestructura.En 2026, el reforzamiento de la presencia militar y las detenciones de líderes criminales han logrado reducir los homicidios y mejorar ligeramente la percepción de inseguridad.
Esto ha empezado a generar un tímido alivio en sectores como el turismo y los servicios, aunque todavía es pronto para hablar de una recuperación completa.En conclusión, la violencia en Sinaloa no solo cobra vidas humanas, sino que frena el crecimiento económico, aleja inversiones y limita el desarrollo del estado.
Cada avance en materia de seguridad representa una oportunidad real para recuperar empleos, atraer turistas e impulsar la economía. Mantener la estabilidad y reconstruir la confianza serán clave para que Sinaloa vuelva a mostrar su gran potencial productivo.
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