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Cultura

Pan dulce mexicano es declarado Patrimonio Cultural de CDMX

Redacción Noticias de México · 10 de agosto de 2026

El pan dulce mexicano fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México, un reconocimiento que busca proteger los conocimientos, técnicas y tradiciones vinculados con la elaboración de uno de los alimentos más presentes en las mesas capitalinas.

La declaratoria fue aprobada durante la Primera Sesión Extraordinaria 2026 de la Comisión Interinstitucional del Patrimonio Cultural, Natural y Biocultural de la Ciudad de México, con participación de autoridades culturales y representantes de la industria panificadora.

La iniciativa fue impulsada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares (Canainpa), que trabajan en un plan de salvaguarda para documentar y preservar una tradición que reúne más de 2 mil 400 variedades de pan en el país.

¿Qué panes forman parte de esta tradición?

La declaratoria contempla la amplia diversidad de productos que integran la panadería tradicional mexicana.

Entre ellos se encuentran las populares conchas, las orejas, los puerquitos de piloncillo, los cuernos, las campechanas, los cocoles, los polvorones, los garibaldis y otras variedades elaboradas de acuerdo con las costumbres y recetas de cada región.

La diversidad no se limita a las formas o ingredientes. También comprende los conocimientos y técnicas de elaboración, así como los oficios relacionados con la preparación y venta del pan.

De acuerdo con información de la Canainpa, en México existen alrededor de 2 mil 400 variedades de pan dulce, una cifra que ha sido utilizada por el organismo en su estrategia para impulsar el reconocimiento internacional de esta tradición.

Una tradición que pasa de generación en generación

El reconocimiento otorgado en la Ciudad de México busca preservar una práctica que involucra mucho más que la elaboración de alimentos.

El expediente considera elementos relacionados con la memoria colectiva, las celebraciones, las costumbres comunitarias y la transmisión de conocimientos entre generaciones.

En las panaderías, el aprendizaje del oficio suele involucrar técnicas de preparación de masas, fermentación, formado, decoración y horneado que se transmiten entre trabajadores y familias dedicadas durante años a esta actividad.

La historia del pan mexicano también refleja la mezcla de tradiciones que se produjo durante el periodo virreinal. La incorporación del trigo y las técnicas europeas de panificación se combinó con ingredientes, prácticas y costumbres locales, dando paso a las distintas expresiones de panadería que existen actualmente en el país.

El siguiente paso: la Gaceta Oficial de CDMX

La declaratoria tendrá que formalizarse mediante su publicación en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, proceso que, de acuerdo con la información proporcionada por los impulsores de la iniciativa, está previsto para septiembre de 2026.

La publicación permitirá establecer formalmente el reconocimiento y las acciones de salvaguarda asociadas con esta tradición.

El proyecto también involucra a representantes del sector panificador y especialistas que participaron en la integración del expediente, entre ellos Julián Castañón Fernández, presidente de la Canainpa, y Mónica León, responsable del proyecto por parte de la Cámara.

¿El pan dulce mexicano será Patrimonio de la Humanidad?

La declaratoria capitalina es también parte de una estrategia para buscar un reconocimiento internacional.

La Canainpa presentó ante la Comisión de Patrimonio de la capital una propuesta para impulsar que la tradición del pan dulce mexicano sea considerada por la UNESCO dentro de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La propuesta fue aprobada por unanimidad en la instancia capitalina, de acuerdo con la información proporcionada sobre el proyecto.

Sin embargo, este proceso no significa que el pan dulce mexicano ya sea Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La UNESCO establece que las candidaturas deben ser presentadas por los Estados Parte de la Convención de 2003 y posteriormente son evaluadas por el Comité Intergubernamental. Las nominaciones requieren, entre otros elementos, demostrar la participación y consentimiento de las comunidades involucradas, además de contar con medidas de salvaguarda e inclusión en un inventario nacional de patrimonio cultural inmaterial.

Por ello, el reconocimiento otorgado en la Ciudad de México representa un paso previo dentro de una eventual estrategia para llevar esta tradición al ámbito internacional.

Habrá Primer Festival del Pan de Dulce Mexicano

La celebración tendrá también un espacio abierto al público.

El Primer Festival del Pan de Dulce Mexicano se realizará del 11 al 13 de septiembre de 2026 en el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México.

Durante el encuentro se tiene prevista la participación de representantes de la industria panificadora y la presentación de distintas variedades de pan tradicional.

Uno de los espacios anunciados será el Museo del Pan Dulce Mexicano, que contará con áreas dedicadas a la producción, la cultura y el arte relacionados con este alimento.

El proyecto contempla además una sección dedicada a variedades de pan que han desaparecido o que dejaron de producirse de manera habitual, con el objetivo de recuperar parte de la memoria de la panadería mexicana.

Un reconocimiento que también alcanza al oficio panadero

La declaratoria pone el foco no solamente en las piezas de pan que llegan diariamente a las vitrinas de las panaderías, sino en las personas que mantienen vivo el conocimiento necesario para elaborarlas.

La Canainpa, que en 2026 celebra 80 años de actividad, ha señalado que uno de sus objetivos es fortalecer la capacitación del personal dedicado a la industria y preservar los conocimientos relacionados con la panificación. En abril de este año, el organismo inauguró el Centro de Capacitación Antonio Ordóñez Ríos como parte de esa estrategia.

Así, una concha, una oreja, un puerquito de piloncillo o un pan de temporada dejan de ser solamente productos de consumo cotidiano y pasan a formar parte de una conversación más amplia sobre patrimonio, identidad, memoria y preservación de los oficios tradicionales.

Con la declaratoria en la Ciudad de México, el pan dulce mexicano inicia una nueva etapa de protección cultural mientras sus impulsores preparan el siguiente objetivo: buscar que esta tradición tenga también un lugar en el reconocimiento internacional de la UNESCO.

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