Angélica Beltrán, Noticias de México
CDMX a 17 de junio del 2026 (Noticias de México).- A finales de la década de 1980, el cineasta polaco Krzysztof Kieślowski creó una de las obras más influyentes de la historia audiovisual europea: El Decálogo (Dekalog), una serie compuesta por diez episodios independientes que exploran algunos de los conflictos éticos más complejos de la vida cotidiana.
Aunque con frecuencia se le menciona entre las grandes realizaciones cinematográficas del siglo XX, El Decálogo fue concebido originalmente para la televisión pública polaca y transmitido entre 1988 y 1989. Cada capítulo tiene una duración cercana a una hora y presenta personajes, situaciones y conflictos distintos, unidos por una misma preocupación: las decisiones morales que enfrentan las personas en circunstancias límite.
Inspirado en los Diez Mandamientos, pero lejos del sermón religioso
La serie toma como punto de partida los Diez Mandamientos de la tradición judeocristiana. Sin embargo, Kieślowski evita cualquier interpretación dogmática o catequística. En lugar de ilustrar literalmente los preceptos bíblicos, utiliza cada uno como una referencia para construir historias contemporáneas sobre el amor, la muerte, la culpa, la mentira, la fidelidad, la justicia y la responsabilidad.
El resultado es una obra profundamente humana que invita al espectador a reflexionar más que a emitir juicios. En sus episodios no existen héroes perfectos ni villanos absolutos; predominan personajes atrapados en zonas grises donde las respuestas fáciles resultan insuficientes.
Una misma ciudad como escenario de los dilemas universales
Las diez historias transcurren en un conjunto habitacional de Varsovia, durante los últimos años del régimen comunista en Polonia. Aunque los personajes principales cambian de un episodio a otro, algunos aparecen fugazmente en diferentes capítulos, creando una sensación de unidad dentro de un universo compartido.
La ciudad, fotografiada con tonos fríos y una atmósfera melancólica, se convierte en un reflejo de la incertidumbre moral que atraviesa toda la serie. Los espacios cotidianos —departamentos, hospitales, escuelas y oficinas— son el escenario donde se desarrollan conflictos que terminan adquiriendo una dimensión universal.
De la televisión a las salas de cine
Si bien El Decálogo nació como una producción televisiva, dos de sus episodios alcanzaron tal reconocimiento que fueron ampliados por Kieślowski para su exhibición en cines.
El quinto episodio dio origen a la película A Short Film About Killing, una dura reflexión sobre la violencia y la pena de muerte. Por su parte, el sexto capítulo fue convertido en A Short Film About Love, una exploración de los límites entre el deseo, la obsesión y el amor.
Ambas versiones cinematográficas incorporaron escenas adicionales y consolidaron el prestigio internacional del director.
El punto más alto de la carrera de Kieślowski
Para numerosos críticos e historiadores del cine, El Decálogo representa la culminación artística de Kieślowski y el antecedente directo de la célebre trilogía formada por Three Colors: Blue, Three Colors: White y Three Colors: Red.
Más de tres décadas después de su estreno, la serie conserva intacta su capacidad para interpelar al público. Su vigencia radica en que los dilemas que plantea no pertenecen únicamente a una época o a una religión específica, sino a la experiencia humana misma.
Una obra imprescindible de la cultura contemporánea
Con una duración total cercana a las diez horas, El Decálogo es mucho más que una serie de televisión. Se trata de una colección de diez películas para televisión que trascendieron su formato original para convertirse en una referencia obligada del cine moderno.
Su grandeza reside en demostrar que las preguntas más profundas sobre la verdad, la justicia, el amor o la responsabilidad pueden surgir en los escenarios más comunes. En tiempos dominados por las certezas rápidas, la obra de Kieślowski sigue recordando que la complejidad moral es una de las características esenciales de la condición humana.
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