El 10 de mayo, mientras millones de familias celebraban el Día de las Madres, colectivos de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas tomaron las calles de la Ciudad de México para recordar que, para ellas, “no hay nada que festejar”. En la XIV Marcha por la Dignidad Nacional, las manifestantes exigieron al gobierno federal resultados concretos ante la crisis de desapariciones que enfrenta el país y reclamaron que las promesas institucionales no se han traducido en justicia ni en localización de sus hijos.
La movilización partió del Monumento a la Madre, sobre Avenida de los Insurgentes, y avanzó hasta el Ángel de la Independencia, en una jornada marcada por el duelo, la memoria y la protesta social. A lo largo del recorrido, madres y familiares portaron fotografías, fichas de búsqueda, nombres y zapatos de personas desaparecidas, mientras coreaban consignas como “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “¿Dónde están nuestros hijos?”.
La marcha reunió a colectivos provenientes de distintas entidades del país, quienes denunciaron que México mantiene una crisis humanitaria con más de 130 mil personas desaparecidas, cifra reportada por el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. Las participantes señalaron que el problema ha rebasado la capacidad institucional y acusaron rezagos en identificación forense, investigación ministerial y procesos de búsqueda.
Durante el contingente, las madres dirigieron mensajes a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien recordaron la consigna “Llegamos todas”, utilizada durante su campaña y al inicio de su administración. Las manifestantes demandaron que el gobierno federal transforme los discursos de respaldo en acciones verificables y mecanismos efectivos de atención para las familias.
Entre las principales exigencias planteadas se encuentran avances concretos en el Plan Nacional de Búsqueda, la actualización y depuración del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y la correcta aplicación del Protocolo Homologado de Investigación. También solicitaron mesas de trabajo permanentes con metodologías claras, seguimiento institucional y participación directa de las familias en la definición de políticas públicas.
Las colectivas subrayaron que las desapariciones no pueden tratarse únicamente como un asunto administrativo o estadístico. Afirmaron que el fenómeno está vinculado a redes de impunidad, violencia y crimen organizado, por lo que insistieron en fortalecer las áreas de seguridad, procuración de justicia e identificación forense. Asimismo, cuestionaron la falta de coordinación entre fiscalías y autoridades federales en diversos casos.
La protesta también funcionó como un acto simbólico de memoria para las madres que han muerto sin encontrar a sus hijos y para las familias que continúan las búsquedas de manera independiente. Varias participantes denunciaron que, ante la insuficiencia institucional, han tenido que realizar trabajos de localización en campo con recursos propios y bajo condiciones de riesgo.
La Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Búsqueda han sostenido en distintos momentos que el gobierno federal mantiene estrategias de fortalecimiento en materia de localización e identificación humana; sin embargo, los colectivos señalaron que los resultados aún son insuficientes frente a la magnitud de la crisis. La movilización concluyó con un llamado a mantener la presión social y política hasta que existan avances tangibles en verdad, justicia y reparación para las víctimas.
