¿Vale la pena tomar magnesio? Cardiólogo explica cuándo sí es útil y cuándo no
En los últimos años, los suplementos de magnesio se han convertido en uno de los productos más populares dentro del mercado de la salud. A este mineral se le atribuyen beneficios que van desde mejorar el sueño y aumentar la energía hasta proteger el corazón y reducir el estrés. Sin embargo, los expertos advierten que su consumo no debe considerarse una solución universal ni sustituye una alimentación saludable.
El cardiólogo español José Abellán explicó en una entrevista con la revista Men’s Health que el uso de suplementos de magnesio solo está realmente justificado cuando existe una deficiencia comprobada o cuando un profesional de la salud determina que una persona puede beneficiarse de ellos por sus condiciones particulares.
Según el especialista, una dieta equilibrada y variada suele aportar el magnesio que el organismo necesita para funcionar correctamente. Por ello, tomar suplementos no compensa una alimentación deficiente ni previene enfermedades por sí solo.
El magnesio es un mineral indispensable para el organismo. Participa en más de 300 procesos enzimáticos y desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de los músculos, el sistema nervioso y el corazón. También interviene en la producción de energía, la formación de proteínas y el mantenimiento de la salud ósea.
A pesar de su importancia, muchas de las propiedades que se promocionan en redes sociales y publicidad carecen de un respaldo científico sólido. Por ejemplo, Abellán señaló que no existe evidencia de que el magnesio reduzca el colesterol total, el colesterol LDL —conocido como «colesterol malo»— ni los triglicéridos.
Respecto a la presión arterial, diversos estudios muestran que la suplementación puede producir una disminución ligera, principalmente en personas con hipertensión. No obstante, el descenso suele situarse entre 2 y 4 milímetros de mercurio (mmHg), un cambio considerado modesto y que, por sí solo, no representa un tratamiento para controlar la enfermedad.
El especialista también reconoció que el magnesio puede mejorar ligeramente la sensibilidad a la insulina, un efecto que ha sido observado de manera consistente en distintas investigaciones, aunque su impacto clínico suele ser limitado.
En personas sanas, no existen pruebas de que tomar suplementos de magnesio reduzca el riesgo de sufrir un infarto ni de que aumente la esperanza de vida.
Otro aspecto que complica el diagnóstico de una deficiencia es que apenas el 1 % del magnesio corporal circula en la sangre. Esto significa que una analítica convencional puede mostrar resultados normales incluso cuando existe una carencia leve o moderada.
De acuerdo con el cardiólogo, entre un 2 % y un 15 % de la población podría presentar niveles bajos de este mineral, aunque la deficiencia grave es poco frecuente.
Los síntomas de una falta de magnesio suelen ser inespecíficos y pueden confundirse con otras afecciones, por lo que el especialista recomienda no recurrir a la automedicación y consultar con un profesional antes de comenzar cualquier suplementación.
Existen grupos con mayor probabilidad de desarrollar un déficit de magnesio. Entre ellos se encuentran las personas con diabetes, enfermedades digestivas crónicas, consumo excesivo de alcohol, niveles elevados de estrés o quienes utilizan durante largos periodos medicamentos como el omeprazol.
En estos casos, una evaluación médica permite determinar si realmente existe una necesidad de suplementar y cuál sería la mejor opción.
No todos los suplementos de magnesio ofrecen la misma absorción. José Abellán explicó que las presentaciones de citrato de magnesio y glicinato de magnesio suelen absorberse mejor que el óxido de magnesio, por lo que con frecuencia son las opciones preferidas cuando existe una indicación médica.
En personas con insomnio leve o dificultades para dormir, el glicinato de magnesio podría contribuir a mejorar la calidad del descanso, aunque los resultados varían entre individuos y no debe considerarse un tratamiento para los trastornos del sueño.
El especialista también recordó que el consumo indiscriminado de suplementos puede generar efectos secundarios, especialmente en personas con enfermedades renales o que toman determinados medicamentos, por lo que siempre es recomendable buscar orientación médica antes de iniciar cualquier tratamiento.
Para la mayoría de la población, la mejor forma de obtener magnesio continúa siendo la alimentación. Alimentos como las verduras de hoja verde, las espinacas, los frutos secos, las semillas, las legumbres, el cacao y el chocolate negro contienen cantidades importantes de este mineral y forman parte de una dieta saludable.
El propio José Abellán comentó que en algún momento incorporó suplementos de magnesio a su rutina durante algunos meses y percibió una mejor calidad del sueño. Sin embargo, aclaró que lo hizo de forma informada y sin esperar beneficios que la evidencia científica no ha demostrado, como prevenir enfermedades cardiovasculares o prolongar la vida.
Su principal recomendación es evitar dejarse llevar por las tendencias en redes sociales y recordar que ningún suplemento sustituye una alimentación equilibrada, el ejercicio físico, el descanso adecuado y el seguimiento médico cuando es necesario.


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