Alfonso Ramírez Cuéllar asegura que no habrá gasolinazo en México
Por Bruno Cortés
En medio de la tensión global por el conflicto en Medio Oriente, que ya está pegando directo en el bolsillo con el alza del petróleo, el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar salió a poner calma: en México, dice, no habrá “gasolinazo”.
El vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados explicó que el aumento del precio del barril —que ya superó los 100 dólares— está encareciendo todo: desde los fertilizantes hasta el diésel que mueve camiones y maquinaria agrícola. Es un problema global, pero la apuesta del gobierno mexicano es clara: absorber parte del golpe para que no lo resientan ni transportistas, ni productores, ni familias.
¿Cómo lo piensan hacer? Básicamente, el gobierno va a meter dinero para mantener estables los precios de la gasolina y el diésel. Ese “colchón” se logra principalmente dejando de cobrar el IEPS (un impuesto a los combustibles) y aplicando subsidios que rondan los 5 mil millones de pesos. En palabras simples, el Estado está pagando una parte del costo para que tú no lo pagues completo.
Pero ese dinero no sale de la nada. Ramírez Cuéllar adelantó que habrá una revisión al gasto público, sobre todo en sueldos y percepciones de funcionarios, así como en gastos administrativos. La idea es apretarse el cinturón en el gobierno para no afectar áreas sensibles como salud y educación, que incluso —según dijo— podrían recibir más recursos.
Un punto clave es que, según el legislador, los programas sociales no se tocan. Pensiones para adultos mayores, becas para jóvenes y apoyos a actividades productivas seguirán igual. Esto no es menor, porque en otros momentos de crisis lo primero que se recortaba eran justamente esos apoyos.
Además, el plan no se queda solo en combustibles. También se busca ampliar el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), un acuerdo entre gobierno, productores y tiendas para mantener a raya los precios de productos básicos. Es decir, el control no solo va a la gasolina, sino también a lo que compras en el súper.
En el fondo, lo que está haciendo el gobierno es usar política fiscal: dejar de cobrar impuestos y gastar más para contener precios en un momento complicado. La apuesta es proteger el consumo y evitar un efecto dominó donde todo suba al mismo tiempo.
El mensaje político también es claro: no repetir los “gasolinazos” que durante años fueron símbolo de aumentos bruscos en combustibles. Ahora, el gobierno busca mandar la señal contraria, incluso si eso implica sacrificar ingresos en el corto plazo.
Habrá que ver cuánto tiempo se puede sostener esta estrategia si los precios internacionales siguen altos. Por ahora, la promesa es firme: que el impacto global no se traduzca en un golpe directo al bolsillo de los mexicanos.
