¿Cómo sobreviven las lenguas indígenas en CDMX? Mujeres cuentan su lucha desde PILARES
El Subsistema de Educación Comunitaria PILARES realizó la edición número 127 de su programa Diálogos PILARES, dedicada a analizar los retos que enfrentan las mujeres indígenas para conservar y transmitir sus lenguas en la Ciudad de México. El encuentro reunió a tres mujeres vinculadas con comunidades indígenas, quienes compartieron experiencias sobre la preservación lingüística desde actividades educativas, culturales y productivas.
La conversación se llevó a cabo el 9 de septiembre en la sede de PILARES Carlos Monsiváis, como parte de un programa que se realiza semanalmente con la intención de acercar a la ciudadanía a especialistas y personas con experiencia en distintos campos. En esta ocasión, el eje estuvo centrado en la relación entre identidad, lenguas originarias, mujeres y transmisión de conocimientos.
Durante el encuentro, Cristina Ramírez, hablante y traductora de lengua triqui y tallerista de telar de cintura y amigurumi en los PILARES Tepalcates y Marcelino Buendía, explicó que utiliza sus actividades para mantener vigente su lengua. Señaló que la enseñanza no debe limitarse al ámbito familiar, sino extenderse a espacios comunitarios donde otras personas puedan conocer y valorar estos idiomas.
Ramírez destacó que en sus talleres la lengua forma parte de la convivencia cotidiana y de la construcción de comunidad. Bajo esta perspectiva, actividades aparentemente alejadas de la enseñanza lingüística formal pueden funcionar como mecanismos para transmitir palabras, expresiones y conocimientos culturales entre distintas generaciones.
Una experiencia similar fue expuesta por Fidelia Valdespino, originaria de la Sierra Norte de Oaxaca y tallerista de Lengua y Cultura en PILARES San Pedro Atocpan. La participante explicó que incorpora palabras de su lengua durante sus talleres de cocina y repostería básica, relacionando el aprendizaje de los idiomas originarios con actividades prácticas de la vida cotidiana.
Por su parte, María de Jesús Salazar, licenciada en Ciencia Política por la UACM y hablante de totonaco, subrayó la necesidad de comenzar la preservación de las lenguas desde la infancia. En PILARES Eduardo Galeano enseña su idioma y también lo vincula con actividades como la bisutería, con el propósito de que el aprendizaje trascienda las clases y permanezca en otros espacios de convivencia.
El encuentro fue moderado por Edna Hernández, directora de Patrimonio y Saberes de PILARES, quien condujo la ronda de preguntas y respuestas y dio espacio tanto a las personas presentes como a quienes participaron mediante plataformas digitales. La apertura estuvo a cargo de Eva Quiróga, subdirectora de Talleres y Saberes de PILARES, quien destacó la participación ciudadana en esta edición.
Más allá de los testimonios, el diálogo evidencia uno de los principales desafíos de las lenguas indígenas en contextos urbanos: su transmisión depende en buena medida de que existan espacios cotidianos donde puedan ser utilizadas y aprendidas. La migración, la discriminación y la pérdida de vínculos intergeneracionales pueden dificultar esa continuidad, por lo que los espacios comunitarios adquieren relevancia, aunque por sí solos no resuelven las condiciones estructurales que enfrentan los pueblos indígenas.
El Gobierno de la Ciudad de México ha planteado el fortalecimiento de los derechos de los pueblos indígenas y de las mujeres como parte de sus políticas sociales. En ese contexto, PILARES busca funcionar como una red de espacios comunitarios en zonas consideradas prioritarias, mediante actividades educativas, culturales, deportivas y de capacitación.
Sin embargo, la preservación de las lenguas originarias representa un reto que rebasa la realización de talleres o encuentros públicos. Mantenerlas vigentes requiere garantizar que sus hablantes puedan transmitirlas sin discriminación, fortalecer su presencia en los ámbitos educativos y comunitarios y reconocer los conocimientos culturales asociados a ellas. El reto, por tanto, no sólo consiste en enseñar palabras, sino en asegurar las condiciones para que las lenguas continúen formando parte de la vida cotidiana en una ciudad cada vez más diversa.
Fuentes: Gobierno de la Ciudad de México y PILARES.



Deja tu opinión