Por Juan Pablo Ojeda
En Michoacán la política vuelve a mezclarse con el dolor. Grecia Quiroz, quien asumió la presidencia municipal de Uruapan tras el asesinato de su esposo, el alcalde Carlos Manzo, inició formalmente el proceso para registrar la marca “Carlos Manzo” y el “Movimiento Independiente del Sombrero” ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. El trámite, confirmado por el propio titular del IMPI, Santiago Nieto, todavía está en análisis, pero ya abrió un debate sobre la construcción de un símbolo político después de un crimen que sacudió al estado.
Manzo fue acribillado el pasado 1 de noviembre en plena celebración del Día de Muertos, un ataque que evidenció nuevamente la vulnerabilidad de las autoridades locales frente a la violencia. Desde entonces, la investigación ha avanzado con detenciones clave: siete escoltas del alcalde fueron arrestados por presunta complicidad y también cayó el supuesto autor intelectual, Jorge Antonio “N”, alias El Licenciado, hoy en prisión preventiva. La Fiscalía estatal también reveló que tres hombres participaron en el ataque directo: el tirador, abatido en el lugar, y dos cómplices que aparecieron muertos días después.
Mientras el caso avanza, la figura de Quiroz ha crecido con rapidez. Un sondeo reciente de Poligrama la coloca con un 43.4% de apoyo ciudadano para una eventual candidatura al gobierno de Michoacán, algo inusual en un estado donde tradicionalmente dominan las estructuras partidistas. Para especialistas, su ascenso rápido refleja un fenómeno emocional y político: una sociedad agraviada que busca referentes ante la crisis de inseguridad.
El asesinato de Manzo provocó indignación nacional y encendió protestas en varios estados. Hoy, con el registro de su nombre como marca y el impulso de un movimiento que él mismo inspiró, su legado político podría tomar un nuevo rumbo encabezado por su viuda. Falta que el IMPI resuelva, pero el impacto público ya está ocurriendo.

































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