Washington y Caracas arrancaron el día con una declaración que cayó como balde de agua fría. El presidente Donald Trump publicó en Truth Social: «A todas las aerolíneas, pilotos, traficantes de drogas y de personas, consideren el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela cerrado en su totalidad». Esto ocurrió este sábado 29 de noviembre de 2025, horas después de que la Administración Federal de Aviación extendiera su alerta de seguridad por actividad militar en la zona. El motivo central es la acusación de la Casa Blanca contra Nicolás Maduro por liderar un supuesto cartel de narcotráfico que envía drogas a Estados Unidos.
Los hechos se desarrollan así: qué, un cierre retórico del espacio aéreo; quién, Trump desde Florida y Maduro desde el Palacio de Miraflores; cuándo, hoy mismo, tras una llamada telefónica entre ambos la semana pasada; dónde, el Caribe, con el portaaviones USS Gerald R. Ford navegando cerca de las costas venezolanas; y porqué, para frenar el flujo de cocaína y fentanilo que, según el Departamento de Estado, proviene de redes controladas por el gobierno venezolano. Aunque no es un mandato legal, aerolíneas como Iberia y Turkish Airlines ya cancelaron rutas, y la FAA mantiene la prohibición de vuelos hasta fin de año.
En Caracas, la respuesta fue inmediata. El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado condenando la declaración de Trump como «una amenaza colonialista que viola la soberanía y el derecho internacional». Nicolás Maduro, en cadena nacional, afirmó que defenderá «cada centímetro de territorio» y activó el Plan Independencia 200, movilizando tropas y milicianos. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, supervisa ejercicios con sistemas antiaéreos rusos S-300 en los estados Sucre y Monagas, frente al mar Caribe.
El contexto explica la rapidez del choque. Desde agosto, Estados Unidos mantiene 15 mil efectivos en Puerto Rico y ha realizado ataques aéreos contra embarcaciones sospechosas, con un saldo de decenas de muertos. El 16 de noviembre, el Cartel de los Soles fue designado organización terrorista. Trump, en su mensaje de Acción de Gracias del 27 de noviembre, advirtió que operaciones terrestres contra redes narco en Venezuela podrían iniciar «muy pronto». Fuentes del Pentágono confirman que el despliegue naval cuesta millones diarios, con aviones F-35 despegando desde bases cercanas.
Voces expertas coinciden en que un cierre efectivo requeriría recursos masivos. El general retirado David Deptula, quien diseñó zonas de exclusión aérea en Irak, explicó a Reuters que un tuit no basta para enforzar el control del cielo. Analistas de Chatham House señalan que la estrategia busca presionar sin llegar a una invasión total. En la llamada Trump-Maduro de la semana pasada, mediada por Marco Rubio, se habló de un «camino fácil o duro»: concesiones o acciones militares.
Para quienes siguen el tema de cerca, los efectos ya se sienten. Boletos aéreos a Colombia y Panamá subieron hasta 15 por ciento, según datos de Cirium. En el aeropuerto de Maiquetía, Venezuela revocó permisos a seis aerolíneas, dejando varados a cientos de pasajeros. Remesas desde Estados Unidos podrían complicarse si se endurecen sanciones. El Banco Mundial estima que una mayor tensión recortaría otro 5 por ciento del PIB venezolano, ya reducido en 80 por ciento desde 2013.
La oposición venezolana observa con atención. María Corina Machado y Edmundo González ven en la presión una oportunidad para exigir elecciones libres. En Washington, demócratas como Chuck Schumer cuestionan si Trump respeta los límites legales para usar fuerza. Rusia ofreció apoyo verbal a Maduro, mientras Brasil llamó al diálogo en la Organización de Estados Americanos.
Detalles adicionales muestran la intensidad: imágenes satelitales de Reuters registran lanchas destruidas en el Golfo de Paria. En redes, venezolanos comparten videos de drills militares, mientras usuarios en Estados Unidos debaten los costos de otra intervención. La ONU ha calificado algunos ataques previos como posibles ejecuciones extrajudiciales.
Rumores sobre ataques este fin de semana circulan en redes, pero fuentes oficiales los descartan. La región espera el siguiente movimiento: una reunión entre Trump y Maduro sigue sobre la mesa si hay avances en extradiciones de acusados por narcotráfico. Por ahora, el Caribe permanece en calma tensa, con barcos y aviones marcando presencia sin disparos nuevos.

































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