Estados Unidos dio un paso sin precedentes en su relación con Venezuela. El presidente Donald Trump anunció que su país recibirá **entre **30 y 50 millones de barriles de petróleo procedentes de Venezuela, luego de acuerdos con las autoridades provisionales venezolanas establecidos tras la operación militar y política que depuso a Nicolás Maduro.
La medida ha generado debate político y económico internacional, así como inquietud sobre el impacto en el mercado energético global y la relación entre ambos países.
Qué dijo Trump y cómo será la operación
En su mensaje publicado en Truth Social, Trump explicó que las autoridades interinas nombradas en Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y sancionado a Estados Unidos. Dijo que:
- El crudo se venderá “a precio de mercado”.
- Él mismo supervisará el uso de los ingresos para garantizar que beneficien tanto a venezolanos como ciudadanos estadounidenses.
- El plan será ejecutado por el secretario de Energía, Chris Wright, quien coordinará el traslado por medio de buques de almacenamiento directamente a puertos estadounidenses.
Trump enfatizó que esta operación está diseñada para evitar que Venezuela enfrente recortes profundos de producción, y que el traslado del petróleo se ajuste a la logística y legalidad del comercio internacional.
Contexto geopolítico y económico
Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con cerca de 300 mil millones de barriles, aproximadamente 17% de las reservas globales.
Desde mediados de 2025, EE. UU. impuso un bloqueo marítimo y sanciones que han limitado las exportaciones tradicionales de crudo venezolano, afectando especialmente envíos a mercados como China.
La nueva medida representa un cambio importante: el petróleo que antes podría haber ido a otros compradores ahora podría ser dirección a Estados Unidos, aunque esto no implica que Venezuela aumentará necesariamente su producción de inmediato.
Reacciones y críticas internacionales
La decisión de Trump ha recibido críticas y apoyo mixtos:
- Sectores republicanos en EE. UU. respaldan el control directo de recursos como una forma de asegurar la seguridad energética y económica.
- Analistas y gobiernos europeos han expresado preocupación por la legalidad y ética de gestionar petróleo de un país soberano sin un marco claro de cooperación internacional.
- Expertos en energía advierten que esta acción puede afectar los precios del crudo a nivel mundial, como ya sucedió con la caída del West Texas Intermediate (WTI) tras el anuncio, que extendió su descenso en mercados globales.
Organizaciones ambientalistas, por su parte, han señalado que un impulso a la explotación petrolera venezolana podría tener consecuencias negativas para la crisis climática, dada la alta intensidad de carbono del crudo venezolano y los costos de reinversión en infraestructura para extraerlo de manera sostenible.
Implicaciones energéticas y comerciales
La entrada de millones de barriles venezolanos en el mercado estadounidense representa un movimiento significativo para la política energética de EE. UU. en 2026:
- Podría aliviar presiones sobre la demanda interna de crudo o complementar las reservas estratégicas.
- Añadir barriles al mercado puede impactar en precios del petróleo, que ya estaban influenciados por tensiones geopolíticas.
- La administración Trump también ha planteado la posibilidad de incentivar inversiones de compañías energéticas estadounidenses para reconstruir la infraestructura petrolera venezolana, aunque expertos advierten que esto requeriría inversiones de miles de millones de dólares.
Qué sigue
Mientras la operación se despliega, quedan preguntas clave:
- Cómo se utilizarán exactamente los ingresos obtenidos por la venta de petróleo.
- Qué rol tendrán las empresas petroleras internacionales en la producción venezolana a mediano y largo plazo.
- Cómo reaccionarán otros actores globales como China y Europa ante una mayor presencia estadounidense en el petróleo venezolano.
La política de Trump hacia Venezuela, que ha combinado acciones militares, sanciones económicas y acuerdos energéticos, marca un capítulo complejo en las relaciones bilaterales y en la geopolítica del petróleo en América Latina.

































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