Donald Trump volvió a sacudir la agenda internacional al advertir que Estados Unidos podría imponer aranceles a los países que no apoyen su plan para hacerse con Groenlandia, territorio autónomo que forma parte del Reino de Dinamarca, aliado histórico de Washington y miembro de la OTAN. La advertencia, lanzada desde la Casa Blanca, marca una nueva escalada en la estrategia del republicano para controlar la isla ártica.
“Lo necesitamos por seguridad nacional”
Durante una mesa redonda sobre salud celebrada este viernes, Trump fue directo:
“Podría imponer un arancel a los países si no aceptan lo de Groenlandia, porque necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional”, afirmó, para luego recalcar: “Podría hacerlo”.
El presidente comparó esta posible medida con los aranceles que amenazó imponer en 2025 a Francia y Alemania por la industria farmacéutica, dejando claro que el uso de la política comercial como herramienta de presión sigue sobre la mesa.
Un objetivo estratégico para Washington
Trump ha insistido en que Groenlandia es clave para los intereses de Estados Unidos debido a su ubicación estratégica en el Ártico y su riqueza en minerales, incluidos recursos críticos para la industria tecnológica y de defensa. Además, ha acusado a las autoridades locales de no garantizar adecuadamente la seguridad frente a potencias rivales como Rusia y China.
Incluso, el mandatario ha llegado a sugerir que su administración podría recurrir a medios militares para lograr el control de la isla, una declaración que encendió las alarmas en Europa.
Europa cierra filas con Dinamarca y Groenlandia
En los últimos días, varios países europeos expresaron públicamente su respaldo a Dinamarca y Groenlandia, e incluso enviaron tropas al territorio ártico como gesto de apoyo político y estratégico.
En paralelo, una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos inició una visita oficial a Copenhague este viernes, con el objetivo de reafirmar el respaldo institucional estadounidense a Dinamarca en medio de la tensión diplomática.
Diálogo tenso, pero abierto
El miércoles, los ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia visitaron la Casa Blanca para intentar bajar la tensión. Tras el encuentro, ambas partes reconocieron que existe un “desacuerdo fundamental” con Trump sobre el futuro de la isla.
Aun así, Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia acordaron crear un grupo de trabajo trilateral que se reunirá cada dos o tres semanas, según informó la Casa Blanca, con la intención de mantener abiertas las vías de diálogo.
¿Un acuerdo en el horizonte?
El enviado especial de Trump para Groenlandia, Jeff Landry, adelantó que planea visitar el territorio en marzo y se mostró optimista sobre una eventual negociación.
“Sí creo que hay un acuerdo que debe hacerse y se hará una vez que esto se desarrolle”, declaró en una entrevista con Fox News.
Por ahora, la amenaza de aranceles, el trasfondo geopolítico y la presión diplomática mantienen a Groenlandia en el centro del tablero internacional, mientras crece la incertidumbre sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para cumplir su objetivo.































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