La Administración de Donald Trump volvió a escalar su retórica internacional. Tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, ahora Groenlandia aparece como el siguiente punto de tensión. La Casa Blanca confirmó que el presidente y su equipo de seguridad nacional analizan distintas opciones para hacerse con el territorio ártico, incluida —de forma explícita— la intervención militar.
Las declaraciones encendieron alarmas en Europa y dentro de la OTAN, al tratarse de un territorio bajo soberanía de Dinamarca, país miembro de la Alianza Atlántica.
“Recurrir al ejército siempre es una opción”
En un comunicado oficial, la Casa Blanca afirmó que adquirir Groenlandia es una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos, al considerarla clave para disuadir a adversarios en la región ártica.
“El presidente y su equipo abordan una serie de opciones para conseguir esta importante meta de seguridad nacional y, por supuesto, recurrir al ejército siempre es una opción”, señaló el documento.
Stephen Miller defiende la anexión
El mensaje fue reforzado por Stephen Miller, asesor de política interior y uno de los hombres de mayor confianza de Trump, quien defendió públicamente la anexión de Groenlandia incluso por la fuerza.
“Somos una superpotencia. Y con el presidente Trump, nos comportaremos como tal”, declaró Miller en entrevista con CNN, al periodista Jake Tapper.
Miller sostuvo que, más allá del derecho internacional, el mundo se rige por la fuerza y el poder, una visión que refleja el endurecimiento ideológico de la actual Casa Blanca tras la operación en Venezuela.
Trump y la doctrina del poder
Las palabras de Miller coincidieron con recientes declaraciones del propio Donald Trump, quien afirmó que el futuro global estará determinado por la capacidad de proteger comercio, territorio y recursos estratégicos.
Durante una conferencia tras la operación en Venezuela, Trump aseguró que Estados Unidos gobernará ese país “hasta que haya una transición fiable”, y dejó claro que su política exterior seguirá una lógica de hegemonía regional.
Groenlandia, OTAN y una contradicción clave
Para justificar la anexión, Miller apeló incluso al papel de Estados Unidos dentro de la OTAN, pese a que Dinamarca también forma parte de la alianza.
“Para que Estados Unidos asegure la región ártica y defienda los intereses de la OTAN, Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos”, afirmó.
El argumento resulta paradójico, ya que EE UU ya cuenta con presencia militar en la isla, específicamente en la base espacial de Pituffik, utilizada para operaciones estratégicas y de vigilancia.
Advertencias a América Latina y más allá
El endurecimiento del discurso no se limita a Groenlandia. En los últimos días, Trump lanzó advertencias directas a varios países:
- Colombia, tras las críticas del presidente Gustavo Petro a la intervención en Venezuela
- México, al afirmar que el país está “controlado por los cárteles”
- Cuba, que según Trump “está a punto de caer” sin el apoyo venezolano
- Irán, donde amenazó con intervenir si el régimen reprime protestas
El Departamento de Estado reforzó el mensaje con una publicación en redes sociales:
“Este es NUESTRO hemisferio”, junto a una imagen de Trump en blanco y negro.
La respuesta de Groenlandia y Dinamarca
Las reacciones en Groenlandia y Dinamarca fueron inmediatas y contundentes.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, escribió en Facebook:
“Basta de presiones. Basta de insinuaciones. Basta de fantasías sobre la anexión”.
Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió en entrevista con TV2:
“Si Estados Unidos elige atacar militarmente a otro país de la OTAN, todo se detiene, incluida la propia Alianza”.
Por qué Groenlandia importa a Washington
Groenlandia, con una población aproximada de 56 mil habitantes, es estratégica por su ubicación en el Ártico y su riqueza en recursos naturales, como litio, níquel, cobalto, cobre y tierras raras, materiales clave para la industria tecnológica y militar.
Desde antes de regresar a la Casa Blanca, Trump ha mostrado interés en la isla. En marzo del año pasado, el vicepresidente J. D. Vance visitó la base de Pituffik, acompañado por Usha Vance y el asesor de seguridad nacional Mike Waltz, criticando abiertamente la gestión danesa del territorio.
Un escenario que Europa toma en serio
Aunque no está confirmado que las amenazas deriven en una acción inmediata, el tono de la Casa Blanca tras Venezuela ha obligado a Europa a tomarlas con seriedad. Gobiernos europeos han reiterado que no permitirán una anexión forzada de Groenlandia.
La isla ártica se ha convertido así en el nuevo epicentro de tensión geopolítica entre Estados Unidos, Europa y la OTAN.

































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