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Sheinbaum fija postura: México rechaza intervención extranjera en Venezuela

Por Juan Pablo Ojeda

 

Tras las acciones emprendidas por el gobierno de Estados Unidos en Venezuela, el gobierno mexicano dejó clara su posición y volvió a poner sobre la mesa uno de los principios históricos de la política exterior del país: la no intervención. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo subrayó que México mantiene cooperación con Estados Unidos en temas clave como migración irregular y combate al narcotráfico, pero siempre bajo una lógica de acuerdo entre iguales, no de subordinación.

Desde Palacio Nacional, la mandataria recordó que la relación con el país vecino se ha construido a partir de la coordinación y el respeto mutuo, y que esa misma visión se aplica a la política internacional. Aclaró que colaborar no significa avalar acciones unilaterales que vulneren la soberanía de otros países.

Sheinbaum también aprovechó para destacar avances en materia de seguridad durante su gobierno. Señaló que se ha registrado una disminución en delitos de alto impacto, como el homicidio doloso, además de la detención y extradición de múltiples delincuentes, resultados que, dijo, son producto de una estrategia basada en coordinación institucional y fortalecimiento del Estado de derecho.

Al referirse directamente a los hechos ocurridos en Venezuela, la presidenta fue contundente. Señaló que México mantiene una postura firme frente a cualquier forma de intervención extranjera y recordó que los acontecimientos recientes, que derivaron en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, así como en la pérdida de vidas humanas, obligan a fijar una posición clara ante la comunidad internacional.

Para Sheinbaum, la historia de América Latina es una advertencia constante. Recalcó que la intervención externa nunca ha traído democracia, bienestar ni estabilidad duradera, y que solo los pueblos tienen el derecho legítimo de decidir su futuro, ejercer soberanía sobre sus recursos y definir su propio sistema de gobierno.

La presidenta enfatizó que esta postura no es solo un discurso político, sino un principio consagrado en la Constitución mexicana, además de estar respaldado por la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, que establecen el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la libre determinación de los pueblos.

En ese contexto, Sheinbaum fue clara al afirmar que para México la soberanía no es un tema negociable. Dijo que debe ser entendida como un principio fundamental que se respeta siempre y sin excepciones, independientemente de las circunstancias o de la presión internacional.

Con este posicionamiento, el gobierno mexicano busca enviar un mensaje tanto al exterior como al interior del país: México mantendrá su política de cooperación internacional, pero sin renunciar a su tradición diplomática ni a los principios que han guiado históricamente su relación con el mundo.

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