Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo salió a poner paños fríos a las especulaciones políticas luego de la reunión que sostuvo en Palacio Nacional con dirigentes y figuras clave de Morena, un encuentro que generó versiones sobre posibles acuerdos rumbo a una reforma electoral. En su conferencia matutina, la mandataria fue directa: no hubo negociación política ni tema electoral sobre la mesa, solo una charla para ponerse al día.
Sheinbaum explicó que ella misma invitó a los líderes morenistas porque tenía tiempo sin verlos. Dijo que fue una reunión cordial, sin agenda formal, en la que escuchó qué está haciendo el partido y cómo se está organizando. Subrayó que, aunque Morena es el movimiento del que proviene, hoy gobierna como presidenta de todas y todos los mexicanos, y por eso su papel no es dirigir partidos, sino escuchar y gobernar.
En el encuentro participaron figuras de peso dentro del oficialismo, como Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena; Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización del partido; Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Citlalli Hernández, Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado, actual titular de la Secretaría de Educación Pública. La presencia de tantos actores relevantes desató versiones de que el tema central habría sido la reforma electoral, algo que Sheinbaum negó de manera categórica.
“Ellos quisieron informarme qué están haciendo, tomaron mi opinión y nos saludamos”, resumió la presidenta, insistiendo en que no se discutieron reformas ni estrategias partidistas. Con ello, buscó marcar una línea clara entre su función institucional y la vida interna de Morena.
En otro tema que también ha generado ruido político, Sheinbaum se refirió al descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido a finales de diciembre y que dejó 14 personas fallecidas. La presidenta reiteró que la Fiscalía General de la República debe investigar a todos los involucrados en la operación del proyecto, pero fue enfática al señalar que Andrés Manuel López Beltrán no tuvo responsabilidad técnica en la obra.
Explicó que la participación de López Beltrán fue únicamente honorífica, limitada a la revisión de tiempos de construcción, sin intervención en decisiones técnicas o de operación. Por ello, consideró innecesaria la denuncia presentada por legisladores del PAN en su contra, ya que, tras un accidente de esa magnitud, la investigación se abre de forma automática.
Sheinbaum remarcó que en su gobierno no se protege a nadie y que, si hubo fallas técnicas, la responsabilidad deberá recaer en los ingenieros y supervisores correspondientes. “Que se investigue todo”, afirmó, dejando claro que el deslinde de responsabilidades debe hacerse conforme a la ley y con base en pruebas.
Con estas declaraciones, la presidenta buscó cerrar dos frentes sensibles: el político, al descartar acuerdos electorales con Morena, y el judicial, al aclarar el papel de López Beltrán en el proyecto ferroviario. El mensaje de fondo es uno solo: no hay pactos ocultos ni protección automática, y las decisiones, dice, se toman desde la institucionalidad.






























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