Por Juan Pablo Ojeda
En San Lázaro se habla mucho de la reforma electoral, pero en realidad todavía no hay un texto sobre la mesa. Así lo explicó Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, al reconocer que hoy el Congreso discute más expectativas que certezas. La razón es simple: el proceso para elegir a los nuevos consejeros electorales depende directamente de cómo venga esa reforma que el Ejecutivo federal presentará en febrero.
Monreal puso el tema en términos claros. Actualmente existen tres escenarios posibles para el Consejo General del INE: que se mantenga con once consejeros, que se reduzca a nueve o que incluso baje a siete. Cada opción cambia por completo el método de selección. Si se quedan once, habría que elegir a tres nuevos; si se reduce a nueve, solo se designaría uno; y si se baja a siete, incluso habría que eliminar un cargo. Por eso, insistió, no tiene sentido adelantar conclusiones cuando todavía no se sabe qué modelo se propondrá.
El legislador subrayó que ni siquiera está definido desde qué Cámara se presentará la iniciativa, aunque el cálculo político es que febrero es el límite para que llegue al Congreso, se discuta y se abra un debate amplio. Por ahora, dijo sin rodeos, se está “debatiendo la nada jurídica”, porque nadie fuera del círculo que redacta la propuesta conoce su contenido real.
Monreal fue enfático en que solo la coalición gobernante —Morena, PT y Verde— junto con la Secretaría de Gobernación y la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral saben qué se está escribiendo. Todo lo demás, señaló, son especulaciones. También rechazó versiones que hablan de una posible exclusión de personas con discapacidad, comunidades afromexicanas, pueblos originarios o migrantes. A su juicio, no hay elementos para pensar que la reforma vaya en ese sentido y lo responsable es esperar el texto final antes de fijar posiciones.
En ese mismo tono, explicó que mantiene un diálogo constante con la secretaria de Gobernación y que tiene conocimiento de reuniones entre los partidos de la coalición y Pablo Gómez, quien encabeza la comisión encargada de la reforma. Aun así, reconoció que estos procesos llevan tiempo y que una iniciativa de este tamaño no se construye en días, sino en semanas de negociación.
Sobre la aparición del llamado Frente Amplio Democrático, Monreal se mostró relajado. Dijo que en una democracia no debe preocupar la creación de nuevas organizaciones opositoras y que la derecha tiene todo el derecho de agruparse. Incluso, consideró que estos movimientos pueden contribuir al perfeccionamiento de la vida democrática del país.
El diputado también abordó otros temas que rondan la agenda legislativa. Confirmó que la visita de parlamentarios estadounidenses será un encuentro informal centrado en comercio, seguridad y migración, especialmente en los asuntos de la frontera, y negó que se trate de una presión política. En cuanto al Grupo de Amistad México-Cuba, adelantó que buscará convencer al diputado Rubén Moreira de reconsiderar su renuncia, al considerar que no conviene imponer decisiones por capricho.
Finalmente, rechazó versiones sobre “dados cargados” en el proceso de relevo de la Auditoría Superior de la Federación. Aseguró no tener favoritos, aunque reconoció la experiencia del actual auditor, David Colmenares. La convocatoria, explicó, se emitirá a mediados de febrero y será la Comisión de Vigilancia la que lleve todo el proceso.
El mensaje de Monreal es claro: en materia electoral todavía no hay definiciones, y antes de encender alarmas o repartir culpas, el Congreso deberá esperar a que la reforma llegue, se lea y se discuta con argumentos, no con suposiciones.
































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