Por Bruno Cortés
En el Congreso mexicano ya no solo se habla de reformas fiscales o seguridad pública. Ahora, la conversación también gira en torno a algoritmos, datos y nuevas tecnologías. El presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, aseguró que México no puede darse el lujo de ignorar la inteligencia artificial y que ha llegado el momento de adaptarse, legislar y generar condiciones para su uso responsable.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el también coordinador del grupo parlamentario de Morena fue claro: la inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista y ya es una fuerza que transforma la vida cotidiana, la economía y hasta las estructuras estratégicas del Estado. Dicho en palabras sencillas, no es solo una moda tecnológica; es una herramienta que influye en cómo se toman decisiones, cómo se gobierna y cómo se comunica la política.
Monreal reconoció que incluso él es usuario de estos sistemas, aunque admitió que todavía son pocos quienes los utilizan de forma constante en el ámbito político. Sin embargo, subrayó que hoy son indispensables para la comunicación con la ciudadanía. En un entorno donde la información circula a gran velocidad, la tecnología se vuelve un puente —pero también un riesgo si no tiene reglas claras.
El planteamiento del legislador va más allá del uso personal. Sostiene que los países deben generar marcos legales que permitan aprovechar la inteligencia artificial sin poner en riesgo derechos fundamentales. Regular no significa frenar la innovación, sino establecer límites, principios y responsabilidades. En política pública, eso implica definir quién responde si un sistema automatizado discrimina, falla o vulnera datos personales.
Desde el punto de vista económico, la discusión es clave. La inteligencia artificial puede elevar la productividad, optimizar servicios públicos y detonar nuevas industrias. Pero también exige capacitación, inversión en talento y actualización de leyes. Si el Estado no actúa, el mercado avanzará por su cuenta y las reglas llegarán tarde.
Monreal invitó a la ciudadanía a informarse y a prepararse para esta nueva etapa tecnológica. Incluso anunció la publicación de un libro de su autoría sobre inteligencia artificial, disponible de forma gratuita, como parte de su apuesta por abrir el debate.
En el fondo, el mensaje es político y estratégico: la inteligencia artificial ya está aquí y el Congreso no puede quedarse como espectador. La decisión ahora es si México quiere regularla con visión de futuro o reaccionar cuando los problemas ya estén encima.
































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