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Ricardo Monreal apuesta por la unidad antes de tocar la reforma electoral

Por Bruno Cortés

 

Para Ricardo Monreal Ávila, uno de los operadores políticos más experimentados del Congreso, la reforma electoral no empieza en el papel ni en el pleno, sino en algo mucho más básico: la unidad. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados dejó claro que, antes de presentar cualquier iniciativa, lo indispensable es que Morena, el PT y el Partido Verde se pongan de acuerdo y caminen juntos.

Dicho en sencillo, Monreal explicó que no se puede cambiar las reglas del sistema electoral si primero no hay consenso dentro de la propia coalición gobernante. Por eso, señaló que las conversaciones que hoy se llevan a cabo en la Secretaría de Gobernación, encabezadas también por Pablo Gómez desde la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, son clave. Ahí se están buscando acuerdos que, una vez cerrados, serán respetados por la mayoría legislativa en el Congreso.

El mensaje de Monreal es que no hay margen para improvisaciones ni divisiones internas. Para él, poner en riesgo la alianza entre Morena, PT y Verde sería un error estratégico, no solo pensando en la reforma electoral, sino en las elecciones de 2027 y 2030. En su visión, la unidad no es un discurso, es una condición para gobernar y para sostener una mayoría que permita sacar adelante cambios de fondo.

Ahora bien, insistió en algo importante para quienes temen una reforma hecha en lo oscurito: que haya acuerdos dentro de la coalición no significa cerrar la puerta a los demás partidos. Monreal aseguró que, una vez que exista una iniciativa formal, se abrirán foros, espacios de discusión y diálogo con todas las fuerzas políticas, incluyendo al PAN, PRI y Movimiento Ciudadano. La idea, dijo, es que la propuesta llegue al Congreso como un punto de partida, no como un texto intocable.

También puso paños fríos a las versiones que hablan de una reforma “suave” o “descafeinada”. Defendió la prudencia de la presidenta Claudia Sheinbaum y explicó que no se trata de imponer, sino de construir un acuerdo que responda a lo que la gente necesita. En ese sentido, reconoció que los tiempos legislativos ya están apretados y que marzo aparece como una fecha límite, lo que aumenta la presión para que las negociaciones avancen.

Monreal fue enfático en otro punto: hoy, en términos legales, no hay nada. No existe borrador, documento, ni proyecto de reforma. Todo lo que se diga antes de que eso ocurra, advirtió, es especulación. Por eso pidió paciencia y responsabilidad, tanto dentro como fuera del Congreso.

Al final, su postura se resume en una idea clara y fácil de entender: una reforma electoral solo vale la pena si es producto del consenso, si respeta la pluralidad y si mantiene representadas a las minorías. Para Monreal, la prioridad es mantener cohesionada a la coalición que respalda a la presidenta, sobre todo en un contexto internacional complejo y con un país que necesita estabilidad política.

La apuesta, dijo, es clara: primero la unidad, luego la reforma.

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