Por Juan Pablo Ojeda
La política internacional amaneció con un giro de alto impacto luego de que Estados Unidos confirmara la detención de Nicolás Maduro, quien gobernó Venezuela durante 12 años. De acuerdo con información oficial, el arresto se produjo tras un ataque militar estadounidense ejecutado durante la madrugada de este sábado 3 de enero de 2026, en una operación ordenada por el presidente Donald Trump y dirigida contra distintas instalaciones militares en territorio venezolano.
Según lo informado por el gobierno estadounidense, el operativo derivó no solo en la captura de Maduro, sino también en la de su esposa, Cilia Flores. Ambos son requeridos por una corte del Distrito Sur de Nueva York, donde enfrentan acusaciones por diversos delitos federales, entre ellos conspiración narcoterrorista, tráfico de cocaína y posesión de armas de alto poder. Tras su detención, fueron trasladados fuera de Venezuela para quedar bajo custodia de autoridades estadounidenses.
La confirmación oficial llegó a través de Pamela Bondi, fiscal general de Estados Unidos, quien dio a conocer los cargos y destacó la decisión política detrás del operativo. En su mensaje, subrayó que Maduro y Flores enfrentarán procesos judiciales en tribunales estadounidenses y agradeció tanto al presidente Trump como a las fuerzas armadas por la ejecución de lo que calificó como una misión exitosa. El Departamento de Justicia sostiene que las acusaciones están relacionadas con actividades que, desde su perspectiva, representaban una amenaza directa a la seguridad de Estados Unidos.
Horas después, el propio Donald Trump ratificó la información y anunció una conferencia de prensa para ampliar los detalles del operativo. El mandatario señaló que la acción fue coordinada con agencias de seguridad estadounidenses y que se trató de una intervención de gran escala. La conferencia fue programada para la mañana de este sábado desde Mar-a-Lago, su residencia en Florida, donde se espera que se expliquen los alcances políticos, militares y judiciales de la captura.
El episodio abre un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela y plantea interrogantes sobre las consecuencias regionales de una acción militar directa contra un gobierno en funciones. Mientras Washington insiste en que se trata de una operación para hacer valer la ley y combatir el narcotráfico internacional, la comunidad internacional observa con atención las repercusiones diplomáticas y el impacto que este hecho tendrá en la estabilidad política de América Latina.
































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