Desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, el mensaje fue directo y sin rodeos. Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), dejó claro que México no acepta imposiciones externas ni presiones disfrazadas de cooperación. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y disputas de poder, el legislador subrayó que la soberanía nacional no es negociable y que el Congreso ha tomado medidas concretas para blindar jurídicamente al país frente a cualquier intento de injerencia.
Monreal recordó que esta postura no se quedó en el terreno del discurso político. Como respaldo legal, señaló la reforma constitucional publicada el 1 de abril de 2025 en el Diario Oficial de la Federación, la cual actualiza el marco jurídico para fortalecer la posición del Estado mexicano frente a actores externos. El objetivo, explicó, es que México pueda relacionarse con cualquier nación desde una posición de respeto y dignidad, sin subordinaciones ni condicionamientos.
El eje central de este blindaje se encuentra en la modificación al artículo 40 de la Constitución. Con los nuevos párrafos incorporados, el texto constitucional refuerza la definición de México como una nación libre, independiente y soberana. Para Monreal, no se trata de simples ajustes técnicos, sino de candados legales que establecen con claridad que las decisiones políticas, económicas y sociales que afectan al país deben tomarse exclusivamente dentro de sus fronteras y en función de la voluntad del pueblo mexicano.
Al precisar que la forma de organización política y las determinaciones internas corresponden únicamente a la ciudadanía, el coordinador de la bancada mayoritaria buscó cerrar la puerta a cualquier tipo de “sugerencia” internacional que pretenda influir en asuntos internos. La reforma, afirmó, envía un mensaje inequívoco tanto al interior como al exterior: México se gobierna a sí mismo y no acepta líneas de nadie.
En este contexto, Monreal también destacó la actuación de la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de política exterior. Reconoció su firmeza y la calificó como valiente y ejemplar, al considerar que ha sabido enfrentar escenarios complejos sin comprometer la dignidad nacional. Para el legislador, el liderazgo de la mandataria ha sido clave para mantener una postura firme y coherente ante presiones externas, siempre priorizando los intereses del país.
El cierre de filas entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo quedó patente cuando Monreal aseguró que el Congreso acompañará a la presidenta ante cualquier circunstancia adversa que pueda surgir en el ámbito internacional. El mensaje es claro: frente a desafíos externos, las instituciones del Estado mexicano avanzarán en la misma dirección.
El diputado también hizo referencia a las modificaciones al artículo 19 constitucional, orientadas a fortalecer la capacidad del Estado para perseguir delitos que atenten contra la seguridad nacional. No obstante, enfatizó que esta herramienta se aplicará con estricto apego al Estado de derecho y al respeto de los derechos humanos, evitando abusos o señalamientos injustificados, y garantizando que la legalidad sea el marco de actuación en todo momento.
Pese al tono firme de su posicionamiento, Monreal dejó claro que la defensa de la soberanía no implica aislamiento ni confrontación innecesaria. Por el contrario, reiteró que el diálogo, la cooperación y la diplomacia seguirán siendo los caminos para resolver diferencias con otras naciones. La clave, sostuvo, está en mantener la cabeza fría y la puerta abierta al entendimiento, sin renunciar a los principios fundamentales del país.
Así, el mensaje que emerge desde la Cámara de Diputados funciona como un recordatorio contundente: México ha fortalecido su andamiaje legal para mantenerse de pie, con dignidad y autonomía. En un escenario global cambiante, la apuesta es clara: relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo y un futuro que se decide, sin excepciones, dentro de las fronteras nacionales.


































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