Por Bruno Cortés
En el Congreso mexicano hay temas que llevan años dando vueltas sin resolverse y que, según la diputada Laura Ballesteros Mancilla, ya no admiten más excusas. La legisladora de Movimiento Ciudadano puso el dedo en la llaga al recordar que existen al menos tres pendientes legislativos que no son un capricho político ni una moda, sino mandatos directos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que siguen sin cumplirse: una Ley General de Bienestar Animal, la despenalización del aborto en el Código Penal Federal y la regulación de los plásticos de un solo uso.
Para entender por qué esto importa, hay que ir a lo básico. Cuando la Corte ordena al Congreso legislar, no es una sugerencia amable, es una instrucción constitucional. En palabras simples, el máximo tribunal le dice a diputados y senadores: “Esto ya se decidió en términos de derechos, ahora háganlo ley”. El problema, como explica Ballesteros, es que el Congreso ha ido pateando el bote.
Uno de los temas más sensibles es el bienestar animal. México vive, en palabras de la diputada, una verdadera epidemia de maltrato. Hay alrededor de 80 millones de animales de compañía en el país y, aun así, no existe una ley general que establezca reglas claras para su protección. A esto se suma una realidad menos visible: millones de animales usados en investigación científica y otros tantos en sistemas de producción agropecuaria, de los cuales ni siquiera hay cifras oficiales completas. Sin datos y sin reglas claras, la política pública se vuelve ciega.
La propuesta que impulsa Ballesteros no se queda en perros y gatos. La idea es reconocer a los animales como seres sintientes, es decir, capaces de sentir dolor físico, estrés y sufrimiento emocional, y obligar al Estado a establecer estándares mínimos de bienestar. Esto cambia la lógica tradicional, porque deja de tratar el tema como algo decorativo y lo convierte en una obligación legal que impacta presupuestos, inspecciones y decisiones económicas.
Desde la sociedad civil, Dulce Ramírez Islas, de Igualdad Animal México, fue todavía más directa. Recordó que en la Legislatura pasada se presentaron más de cien iniciativas y ninguna avanzó. El resultado es un vacío legal que provoca leyes incompletas y desiguales entre estados. Para ella, una ley fragmentada, que proteja a unos animales sí y a otros no, es simplemente inaceptable. El antecedente que lo cambia todo es el caso de la elefanta Eli, cuyo amparo llegó hasta la Suprema Corte y detonó la obligación de crear una ley general en la materia.
En paralelo, Movimiento Ciudadano también llevó otros temas a la mesa. El diputado Gibrán Ramírez Reyes anunció acciones para exigir transparencia al Gobierno capitalino sobre el rescate de animales del llamado Refugio Franciscano y el cambio de política en el Mercado de Sonora. Además, pidió cuentas claras sobre el llamado “huachicol” fiscal, luego de que las cifras oficiales sobre combustible decomisado cambiaran de forma sospechosa. En términos sencillos, lo que se está pidiendo es que el gobierno explique bien qué pasó, cuánto se decomisó y cómo van las investigaciones.
Finalmente, Ramírez Reyes planteó algo que parece simbólico, pero no lo es: rendir homenaje al periodista Julio Scherer García dando su nombre a una calle. Más allá del gesto, el mensaje es claro: reconocer el papel del periodismo crítico en la vida democrática del país, algo que hoy también está en discusión.
En conjunto, lo que plantea Laura Ballesteros y su bancada es una idea sencilla de entender, aunque difícil de ejecutar: el Congreso no puede seguir ignorando decisiones judiciales ni postergando leyes que impactan derechos, economía y políticas públicas. Cuando el Legislativo no actúa, el costo no es político, es social.






























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