Por Juan Pablo Ojeda
El deporte mexicano escribió un capítulo especial en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 con la presentación de Lasse Gaxiola en el slalom gigante de esquí alpino. A sus 18 años, el joven competidor no solo cumplió su primera experiencia olímpica, sino que también estableció un precedente generacional para México en disciplinas invernales.
Gaxiola se convirtió en el mexicano más joven en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno, en una prueba caracterizada por su alta exigencia técnica, precisión en los giros y control de velocidad en trazados complejos. En su primera manga registró un tiempo de 1:27.23, ubicándose en la posición 56 provisional. Lejos de limitarse por los nervios del debut, logró completar el recorrido sin errores mayores, un aspecto clave en pruebas donde muchos competidores no concluyen ambas bajadas.
En la segunda manga mostró mayor soltura y agresividad en el trazado. Detuvo el cronómetro en 1:20.85, mejorando considerablemente su desempeño para un acumulado de 2:48.08, lo que le permitió cerrar en el puesto 53 final. Más allá de la clasificación, el hecho de completar ambas mangas en su primera aparición olímpica representa un resultado competitivo y una señal positiva en su proceso de desarrollo.
La jornada tuvo un componente histórico adicional. Gaxiola compartió la edición olímpica con su madre, Sarah Schleper, quien disputa su séptima participación en Juegos de Invierno. La coincidencia convierte a ambos en la primera dupla madre-hijo en competir dentro del mismo programa olímpico invernal, un hecho inédito en la historia de la justa.
El contexto también subraya la consolidación de México en un escenario tradicionalmente dominado por potencias europeas y norteamericanas. Aunque el país no cuenta con infraestructura masiva para deportes de nieve, la presencia constante en esquí alpino refleja un esfuerzo de continuidad y formación en el alto rendimiento.
Para Gaxiola, Milano-Cortina 2026 representa el inicio de un ciclo que podría proyectarlo hacia futuras ediciones olímpicas con mayor experiencia y aspiraciones competitivas. Para México, su participación confirma que el relevo generacional ya está en marcha en los deportes de invierno.
































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