En medio del ruido político que siempre acompaña a San Lázaro, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, lanzó un mensaje directo al diputado con licencia Sergio Mayer Bretón: aunque esté separado temporalmente del cargo, sigue siendo legislador y debe conducirse con honorabilidad y ética.
La polémica surgió luego de que Mayer solicitara licencia para participar en un programa de televisión. El trámite fue aprobado, pero López Rabadán dejó claro que una licencia no borra la responsabilidad pública. En palabras sencillas: aunque no estés sentado en tu curul, el cargo y el compromiso con la ciudadanía siguen ahí. Y eso importa porque los diputados no trabajan para sí mismos, sino para quienes pagan impuestos y esperan decisiones a la altura del momento que vive el país.
Más allá del caso concreto, el mensaje de fondo es sobre cómo se entiende la política. Para López Rabadán, los servidores públicos tienen la obligación de “prestigiar la política”, es decir, actuar con legalidad, respeto y coherencia. En un contexto donde la confianza ciudadana suele estar golpeada, cualquier conducta que parezca frívola o desconectada de la realidad social prende focos rojos.
La legisladora también abordó otro tema delicado: el presunto desvío de recursos del Instituto de Vivienda de Baja California Sur hacia la campaña del entonces precandidato de Morena, Adán Augusto López. Su postura fue clara: si hay pruebas, que se investigue y se sancione, sin importar nombres ni partidos. Lo que puso sobre la mesa es una discusión que la gente entiende bien: no puede haber justicia selectiva. O se aplica para todos, o pierde credibilidad.
En ese mismo tono, defendió el financiamiento público de las campañas. Puede sonar técnico, pero es clave para entender la democracia mexicana. El dinero público para campañas —dice— no es un lujo ni un despilfarro, sino una inversión para que todos los partidos compitan en condiciones similares y no dependan de dinero oscuro. La idea es simple: si sabes de dónde viene el dinero y en qué se gasta, hay más posibilidades de elecciones limpias.
Por eso, en su propuesta de reforma político-electoral insiste en total transparencia sobre el origen y destino de los recursos en campañas y precampañas. Aquí entra otro actor relevante: el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México. Para López Rabadán, ambos tienen una responsabilidad histórica en la discusión de la reforma electoral impulsada por la coalición gobernante. En términos prácticos, sus votos pueden inclinar la balanza en cualquier cambio a las reglas del juego democrático.
Finalmente, al referirse al exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, sostuvo que enfrenta una persecución política, reavivando el debate sobre el uso de las instituciones de justicia en disputas partidistas.
En resumen, la intervención de Kenia López Rabadán no fue solo un llamado personal a Sergio Mayer. Fue un recordatorio de que la política, para funcionar, necesita reglas claras, dinero transparente y servidores públicos conscientes de que cada decisión —incluso pedir licencia para ir a televisión— tiene un impacto en la confianza ciudadana.






























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