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Historia de lo inmediato

José Narro Céspedes defiende recaudación histórica y cambio electoral

Por Bruno Cortés

 

Para José Narro Céspedes, diputado de Morena, los números de las finanzas públicas cuentan una historia distinta a la que México vivió durante décadas. Al cierre de 2025, dijo, el país alcanzó la recaudación fiscal más alta de su historia, y eso no ocurrió por subir impuestos ni inventar nuevas cargas para la gente, sino por una decisión política de cobrar lo que antes no se cobraba.

El legislador reconoció públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y a las instituciones encargadas de recaudar impuestos, como Hacienda, el SAT y las aduanas. En términos sencillos, explicó que el gobierno empezó a cerrar la llave a prácticas que durante años permitieron que grandes empresas y evasores pagaran menos de lo que les correspondía. Factureras, contrabando, fraudes y el llamado “huachicol” fiscal dejaron de ser tolerados, y eso se reflejó directamente en más dinero entrando a las arcas públicas.

Ese cambio, subrayó Narro Céspedes, tiene un impacto concreto en la vida diaria: más recursos para programas sociales, obras públicas y políticas para reducir la pobreza. Durante años, recordó, la condonación de impuestos y los privilegios fiscales beneficiaron a unos cuantos, mientras el Estado tenía menos capacidad para responder a las necesidades de la mayoría. Hoy, afirmó, esos privilegios se terminaron y el gobierno cuenta con mayor margen para cumplir sus responsabilidades.

Mirando hacia 2026, el diputado señaló que se proyecta un crecimiento real cercano al 4.6 por ciento en ingresos públicos, una cifra relevante porque se alcanzaría sin aumentar tasas ni crear nuevos impuestos. Para él, esto demuestra que un Estado puede fortalecerse no exprimiendo a la ciudadanía, sino haciendo valer la ley frente a quienes antes no pagaban.

En paralelo, Narro Céspedes defendió la discusión de una reforma político-electoral que, dijo, no surge de una ocurrencia ni de una coyuntura, sino de una reflexión que viene desde el sexenio pasado. El objetivo central es claro: construir una democracia menos cara, más transparente y más cercana a la gente. En palabras simples, que las elecciones no se decidan por quién tiene más dinero, sino por el voto real de la ciudadanía.

El diputado explicó que el sistema electoral actual es costoso y, en muchos casos, poco transparente. Por eso se plantea revisar el financiamiento a los partidos, fortalecer la fiscalización, reducir gastos del INE sin tocar su autonomía y explorar herramientas como el voto electrónico para ahorrar recursos. Todo esto, dijo, bajo el principio de austeridad republicana.

También puso sobre la mesa cambios más profundos en la representación política: eliminar la sobrerrepresentación, avanzar hacia una representación proporcional más justa, reducir el número de diputados federales y hacer que todos los cargos legislativos se deban directamente al voto ciudadano. En el Senado, incluso, se plantea eliminar listas nacionales para que cada escaño tenga respaldo directo de las urnas.

Otro punto clave es ampliar los derechos políticos de los mexicanos que viven en el extranjero, para que no solo voten por la Presidencia, sino también por autoridades de sus estados. A esto se suma una deuda pendiente con las juventudes: aunque más de una cuarta parte del electorado es joven, su presencia en el Congreso sigue siendo mínima.

Para Narro Céspedes, todas estas medidas apuntan a lo mismo: una democracia más legítima, menos elitista y más participativa. Por eso rechazó las acusaciones de autoritarismo y respaldó el llamado de la presidenta Sheinbaum a abrir el diálogo y construir consensos. Lo que está en juego, concluyó, no es solo una reforma legal, sino dejar atrás un modelo político heredado del neoliberalismo y avanzar hacia un sistema donde el poder público realmente responda a la ciudadanía.

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