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El mundo se divide tras captura de Maduro en operativo estadounidense

Por Juan Pablo Ojeda

 

Horas después de que se reportaran detonaciones en Caracas y en otras regiones de Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que su país ejecutó un ataque “a gran escala” y que Nicolás Maduro, junto con su esposa, fue detenido y sacado del territorio venezolano. El anuncio, difundido en Truth Social, detonó una reacción internacional inmediata que dejó al descubierto una profunda división política y diplomática.

Desde América Latina y Europa surgieron voces de condena que pusieron el acento en la soberanía y el Derecho Internacional. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó su “profunda preocupación” por las explosiones y la actividad aérea inusual, y llamó a preservar la paz regional, además de anunciar medidas para proteger la estabilidad en la frontera. En la misma línea, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva calificó la operación como una “afronta gravísima a la soberanía venezolana” y advirtió que el episodio evoca los peores recuerdos de la interferencia extranjera en la región.

Cuba elevó aún más el tono. Miguel Díaz-Canel habló de “terrorismo de Estado” y acusó a Washington de atacar la llamada “Zona de Paz” latinoamericana. Desde Europa, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pidió respetar la Carta de las Naciones Unidas, mientras que la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, llamó a la moderación y mostró preocupación por la seguridad de ciudadanos europeos en Venezuela.

En contraste, otros gobiernos celebraron abiertamente la caída del régimen chavista. El presidente argentino Javier Milei reaccionó con un mensaje breve y contundente, celebrando lo que considera un avance de la libertad. En la misma línea se expresó el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien aseguró que “a todos los criminales narcochavistas les llega su hora” y anticipó el colapso de sus estructuras en la región. Desde Europa del Este, el canciller ucraniano Andrii Sibiha defendió la acción al señalar que el régimen de Maduro ha violado de forma sistemática los derechos humanos y los principios básicos de libertad.

Las tensiones también alcanzaron a las grandes potencias. Rusia condenó la operación estadounidense, que el Kremlin calificó como una “agresión” y una violación directa de la soberanía venezolana. Vladimir Putin sostuvo reuniones de emergencia tras conocerse los hechos, mientras que Irán pidió al Consejo de Seguridad de la ONU intervenir de inmediato. En Caracas, en tanto, se reportó una tensa calma, con embajadas como las de Rusia e Italia activando protocolos de seguridad para su personal diplomático.

Mientras el Departamento de Estado de Estados Unidos aseguró que mantiene coordinación con socios estratégicos y la Casa Blanca prepara un posicionamiento oficial más amplio, el escenario internacional queda marcado por una fractura evidente. Para algunos gobiernos, la detención de Maduro representa una liberación largamente esperada; para otros, es un precedente peligroso de intervención militar en América Latina. El debate sobre legalidad, soberanía y consecuencias regionales apenas comienza.

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