Por Juan Pablo Ojeda
Un equipo internacional de científicos ha confirmado la presencia de descargas eléctricas en Marte, un fenómeno que hasta ahora solo se había teorizado y que podría complicar la búsqueda de signos de vida pasada en el planeta rojo. Los hallazgos se basan en dos años de grabaciones de sonidos atmosféricos obtenidos por el micrófono del instrumento Supercam a bordo del rover Perseverance de la NASA.
Estas descargas, denominadas triboeléctricas, son microchispas generadas por la fricción de partículas de polvo en la atmósfera marciana. Según el investigador Germán Martínez, del Centro de Astrobiología, estas pequeñas chispas no se pueden comparar con los relámpagos terrestres, que son aproximadamente 200 millones de veces más energéticos. “La más grande detectada en Marte sería comparable a la chispa que enciende un coche”, explica Martínez.
Marte es un mundo frío, seco y muy polvoriento. Las tormentas de viento y los remolinos de polvo crean las condiciones ideales para que se produzcan estos campos eléctricos, según Agustín Sánchez Lavega, de la Universidad del País Vasco. El equipo registró 55 descargas, la mayoría asociadas a remolinos de polvo o frentes de tormenta.
El hallazgo tiene implicaciones importantes. Los campos eléctricos pueden generar percloratos, compuestos químicos que degradan moléculas orgánicas y podrían haber destruido biofirmas, dificultando la detección de vida pasada. Además, las descargas deben considerarse en la planificación de futuras misiones humanas y en el funcionamiento de sensores y equipos de exploración, aunque hasta ahora no se han registrado incidentes.
El estudio, liderado por la Universidad de Toulouse, demuestra cómo las grabaciones acústicas de Perseverance pueden revelar fenómenos atmosféricos invisibles y ayudar a entender la dinámica del planeta rojo, incluyendo su meteorología, seguridad de misiones y la preservación de evidencias de vida.

































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