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Crisis energética acelera salida de turistas de Cuba

Por Juan Pablo Ojeda

 

Con apagones constantes, hoteles cerrados y rutas aéreas suspendidas por falta de combustible, Cuba enfrenta una nueva fase de su crisis económica: la salida gradual de turistas, uno de los pilares de su ingreso en divisas.

La escasez de petróleo ha provocado cortes eléctricos de varias horas, largas filas en gasolineras y la cancelación de vuelos comerciales. Según reportes internos del Ministerio de Turismo citados por agencias internacionales, alrededor de 30 hoteles y complejos turísticos han cerrado temporalmente por baja ocupación y racionamiento de combustible.

El endurecimiento del embargo por parte de Estados Unidos, vigente desde 1962, ha complicado aún más el panorama. Desde enero, buques de guerra estadounidenses han impedido la llegada de cargamentos petroleros venezolanos a puertos cubanos, mientras Washington ha advertido sobre posibles sanciones a países que mantengan envíos energéticos a la isla.

Turismo en retroceso

Varios gobiernos han desaconsejado viajar a Cuba ante la incertidumbre operativa. Aerolíneas canadienses y rusas han enviado vuelos para repatriar pasajeros y, en algunos casos, realizan escalas adicionales para repostar combustible fuera del territorio cubano.

Testimonios de viajeros reflejan la preocupación. Algunos turistas acortaron su estancia ante el temor de no conseguir transporte o vuelos de regreso. En La Habana, autobuses turísticos circulan casi vacíos y conductores de autos clásicos —un ícono del atractivo local— reportan escasez de gasolina.

El turismo es la segunda fuente de divisas del país, después de los ingresos por servicios médicos en el exterior. De esta actividad dependen alrededor de 300 mil cubanos. La contracción actual se suma al impacto previo de la pandemia de COVID-19, que redujo hasta en 70% los ingresos del sector entre 2019 y 2025.

Ayuda humanitaria y presión externa

En medio de este escenario, México envió más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, incluyendo alimentos y artículos de higiene, como parte de su política de cooperación regional.

Analistas advierten que la combinación de restricciones energéticas, baja ocupación hotelera y tensiones geopolíticas podría anticipar un año especialmente complicado para la economía cubana, cuya estabilidad depende en gran medida del flujo turístico.

La situación no solo afecta las cifras macroeconómicas: impacta directamente en miles de familias cuyo sustento depende de visitantes extranjeros en una isla que atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas.

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