Por Juan Pablo Ojeda
Los Dallas Cowboys (6-5-1) regalaron una noche memorable en Thanksgiving al imponerse 31-28 a los Kansas City Chiefs (6-5) en un partido vibrante de principio a fin. No solo extendieron su racha a tres victorias consecutivas, también mandaron un mensaje contundente: llegan encendidos al tramo más importante del calendario y su pelea por la postemporada sigue totalmente viva.
El arranque no fue sencillo. Dak Prescott, señalado y bajo enorme presión, abrió el juego con una intercepción que los Chiefs convirtieron en puntos tras una jugada explosiva de Rashee Rice por toda la banda. Pero esa equivocación fue el punto de quiebre que lo despertó. Prescott respondió con carácter, precisión y liderazgo, guiando una ofensiva quirúrgica que terminó con un pase a CeeDee Lamb para empatar el duelo.
La primera mitad fue un intercambio de golpes. Mahomes encontró a Travis Kelce para recuperar la ventaja 7-14, pero Dallas se mantuvo sereno. Brandon Aubrey, el mejor pateador de la liga, recortó distancia con un gol de campo de 49 yardas, y antes del descanso Malik Davis despegó con un acarreo de 43 yardas que puso a los Cowboys arriba 17-14.
En el tercer cuarto, Aubrey volvió a aparecer para estirar la ventaja, aunque Kansas City retomó momentáneamente el control 20-21 al inicio del último periodo con otra jugada grande de Rice. Ahí Prescott volvió a convertirse en el héroe de Dallas: conectó con Javonte Williams para su segundo pase de anotación y sumó la conversión de dos puntos para poner el marcador 28-21.
La defensiva de los Cowboys también tuvo su momento. Detuvieron a Mahomes en una serie clave y permitieron que Aubrey añadiera otro gol de campo que abrió la brecha a dos posesiones. Kansas City intentó un cierre dramático con un drive espectacular coronado por Hollywood Brown, pero el reloj ya estaba en su contra.
Dallas manejó el tiempo con inteligencia y selló una victoria que tiene un impacto que va más allá del marcador. Este triunfo renueva el ánimo del vestidor, confirma el gran momento de la ofensiva y coloca a los Cowboys como un equipo peligroso rumbo al cierre de temporada. Si siguen jugando a este nivel, la postemporada no solo es posible, sino alcanzable.

































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