Jair Bolsonaro, expresidente de Brasil, fue trasladado el jueves a una cárcel en Brasilia donde cumplirá su condena en condiciones más favorables, mientras su defensa insiste en que se le conceda prisión domiciliaria por motivos de salud.
La decisión fue firmada por el ministro Alexandre de Moraes, de la Suprema Corte de Brasil, y se da en medio de una creciente presión política y mediática por la situación del exmandatario ultraderechista.
De la Policía Federal a Papuda
Bolsonaro, quien gobernó Brasil de 2019 a 2022, se encontraba recluido desde finales de noviembre en una habitación dentro de la sede de la Policía Federal en Brasilia. Ahora fue trasladado al complejo penitenciario de Papuda, específicamente a la Papudinha, un sector administrado por la policía militar, ubicado en las afueras de la capital.
De acuerdo con la resolución judicial, el expresidente ya se encuentra en ese centro penitenciario, donde tendrá más tiempo para recibir visitas, podrá tomar sol y hacer ejercicio en cualquier momento del día, además de contar con cinta de correr y bicicleta fija, conforme a recomendaciones médicas.
Una celda con comodidades excepcionales
El tribunal detalló que Bolsonaro ocupará de forma exclusiva un espacio diseñado para cuatro personas, equipado con cocina, televisión, cama matrimonial y área externa privada.
Aunque Moraes calificó estas condiciones como “aún más favorables” que las que tenía en la Policía Federal, Carlos Bolsonaro, hijo del expresidente, criticó el traslado y lo calificó como un acto de “tamaña maldad”, asegurando que se trata de un “ambiente carcelario severo”.
Salud, críticas y prisión domiciliaria
La familia, los abogados y aliados políticos de Bolsonaro han impulsado en las últimas semanas una campaña para obtener prisión domiciliaria humanitaria. El exmandatario tiene 70 años y arrastra problemas de salud derivados del ataque con arma blanca que sufrió en 2018.
En diciembre, Bolsonaro estuvo más de una semana hospitalizado tras someterse a una cirugía de hernia inguinal. Además, recibió atención médica luego de golpearse la cabeza tras una caída en prisión, aunque las autoridades aclararon que no sufrió lesiones graves.
Moraes respondió a las críticas señalando que estas carecen de veracidad y recordó que el expresidente ya gozaba de “condiciones absolutamente excepcionales y privilegiadas”, como servicio de entrega de comida, un beneficio que no tiene el resto de los presos en Brasil.
Nueva evaluación médica y panorama político
El magistrado ha rechazado en varias ocasiones los pedidos de prisión domiciliaria. No obstante, para resolver la solicitud más reciente, autorizó una nueva evaluación médica de Bolsonaro.
El exmandatario fue condenado en septiembre pasado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, al ser hallado culpable de conspirar para mantenerse en el poder tras su derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.
Aunque ya fue inhabilitado para ocupar cargos públicos, Bolsonaro insiste en que es víctima de “persecución política”.
Según la ley vigente, debería cumplir alrededor de ocho años en prisión antes de aspirar a una flexibilización de la pena. Sin embargo, el Congreso de mayoría conservadora aprobó en diciembre una ley que podría reducir ese periodo a poco más de dos años.
La norma fue vetada por Lula, pero el Legislativo aún puede revertir el veto mediante votación.
El futuro electoral
A sus 80 años, Lula da Silva no ha descartado buscar un cuarto mandato en las elecciones de octubre. En ese escenario, el bolsonarismo podría volver a competir a través de Flavio Bolsonaro, senador e hijo mayor del expresidente, quien cuenta con el respaldo político de su padre desde prisión.































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