Por Bruno Cortés En la Cámara de Diputados, el discurso sobre igualdad de género ya no quiere quedarse en buenas intenciones. La diputada de Morena, Alma Rosa de la Vega Vargas, puso el dedo en la llaga: la igualdad sustantiva no puede seguir siendo a medias, tiene que sentirse en la vida diaria de las mujeres, en su trabajo, en su comunidad y en los espacios donde se toman decisiones. Durante el foro “Conviértete en un referente: mujeres que inspiran cambio”, la legisladora dejó claro que desde el Congreso se está empujando una agenda para cerrar brechas reales, no solo en lo político, sino también en lo económico y social. Dicho en corto: que la igualdad no sea discurso bonito, sino algo que sí cambie la realidad. Y es que, aunque ha habido avances legales en los últimos años, en la práctica la historia sigue siendo otra. Muchas mujeres todavía enfrentan obstáculos para llegar a cargos públicos o espacios de liderazgo. Ahí es donde entra el trabajo legislativo, según De la Vega, quien insiste en que se necesitan leyes que no solo existan, sino que funcionen. El foro también sirvió como termómetro social. La socióloga Adriana Cristina Pineda lo dijo sin rodeos: la cultura machista sigue pesando y no deja que las mujeres accedan en igualdad de condiciones a espacios públicos. Por eso, el llamado a las jóvenes fue directo: prepararse, romper estereotipos y ocupar esos lugares que históricamente han sido dominados por hombres. Desde otra trinchera, Ana Karen Sotero, reconocida con el Premio de la Juventud de la Ciudad de México 2025, puso sobre la mesa algo que muchas veces se evita decir en política: la desigualdad no es culpa individual, sino estructural. En pocas palabras, no es que falte esfuerzo, es que el sistema sigue sin emparejar el piso. Aun así, llamó a no rendirse y a hacer comunidad como una forma de resistir y avanzar. El tema también alcanzó al deporte. Teresa Ixchel Alonso, exseleccionada nacional, denunció que el acoso, la corrupción y la discriminación siguen presentes en ese ámbito, particularmente contra las mujeres. Su exigencia fue clara: autoridades que protejan y mecanismos reales para denunciar sin miedo. En este contexto, lo que se vio en San Lázaro es más que un foro: es parte de una presión creciente para que la agenda de género deje de ser secundaria. La apuesta, al menos en el discurso, es que la igualdad sustantiva deje de ser promesa y se convierta en regla. Porque si algo quedó claro entre legisladoras, especialistas y jóvenes es que el problema ya está diagnosticado. Ahora el reto, como suele pasar en la política mexicana, es que las soluciones no se queden atoradas en el camino. Compartir Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas INE frena spot de MC contra Morena por contener información falsa Monreal respalda a Sheinbaum y apuesta por la mesura