Política en Movimiento/Angélica Beltrán
CDMX a 2 de febrero del 2026.- Dicen que mal comienza la semana para quien lo ahorcan el lunes; y así le sucedió a Adán Augusto López, quien arrancó el mes con su baja como coordinador de MORENA en el Senado. El omnipotente senador que por un año concentró el poder en la cámara alta, ayer pasó a ser un legislador más de los 67 que conforman la bancada guinda.
No fue secreto para nadie que, desde su llegada a la coordinación, Adán Augusto se convirtió en la piedrita en el zapato de sus compañeros de sus propios compañeros de bancada, de la presidenta Claudia Sheinbaum y de Ricardo Monreal, su homólogo en la Cámara de Diputados, a quien desde acusó desde tribuna de presunto desvío de recursos cuando éste encabezó a MORENA en el Senado durante la legislatura anterior. El conflicto escaló a tal nivel que tuvo que ser atendido desde Palacio Nacional.
La presidenta Sheinbaum pidió unidad entre los coordinadores parlamentarios y encargó la mediación a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. Pero el tabasqueño dejó claro que no conocía frenos ni semáforos políticos: su cercanía con el expresidente López Obrador parecía, en su lógica, patente de corso para ejercer el poder sin contrapesos.
Un año después —y tras reiterados intentos por moderar su estilo autoritarismo— el desenlace llegó en la plenaria morenista. Adán Augusto anunció que dejaría la coordinación para dedicarse al trabajo territorial rumbo a las elecciones intermedias de 2027. Esa fue la versión oficial, la salida decorosa.
La cruda realidad para el senador López Hernández: su poder se fue erosionando tras diversos señalamientos por presuntos vínculos con el grupo criminal La Barredora, tráfico de huachicol, desvíos de recursos en el Senado y choques con los propios morenistas.
Adán Augusto coordinó la bancada mayoritaria en el Senado sólo un año; Monreal, los seis años de la legislatura. El contraste revela una carencia evidente de oficio político del ex gobernador de Tabasco, incapaz de coordinar a su grupo y construir acuerdos con las demás fuerzas en la Cámara Alta.
Tras su estripotosa caída, quizás Adán Augusto comprenda que el soporte político que lo mantenía a flote, cambió. AMLO ya no gobierna México; el Senado ya no lo preside Fernández Noroña, sino Laura Itzel Castillo. Y su contrincante político, Ricardo Monreal, tiene más piezas políticas en el tablero nacional que el reducido séquito que él logró, en su carrera sin freno y directo al basurero de su propia historia.
El relevo de Adán Augusto enn el Senado cuenta con credenciales probadas. Se trata del poblano Ignacio Mier, ex coordinador de MORENA en San Lázaro y ex presidente de la Junta de Coordinación Política; quien asume la responsabilidad con un historial de negociación parlamentaria y distinguido por su oficio político. Su arribo augura una nueva y mejor etapa en el Senado; al menos, más tersa en términos de diplomacia política.
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