Por Juan Pablo Ojeda

 

La organización del Mundial 2026 ya entró en su etapa más delicada, y desde Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó claro que el país está afinando cada detalle. Este lunes 30 de marzo recibirá a Gianni Infantino, titular de la FIFA, en una reunión clave para revisar pendientes rumbo al torneo.

Más allá del protocolo, el encuentro tiene un peso estratégico. No se trata solo de una visita de cortesía, sino de una revisión directa de cómo va México como sede de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo. En términos de política pública, organizar un Mundial implica coordinar seguridad, movilidad, infraestructura y servicios, algo que requiere tanto músculo gubernamental como colaboración internacional.

Mientras eso ocurre en la capital, el balón ya empezó a rodar en el país con el repechaje intercontinental. Ciudades como Guadalajara y Monterrey están siendo escenario de partidos que definirán a las últimas selecciones clasificadas. Es una especie de “ensayo general” donde no solo compiten equipos como Bolivia, Surinam o Jamaica, sino también la capacidad operativa de México como anfitrión.

Este contexto no es menor. Hace apenas unas semanas, tras episodios de violencia en Jalisco, la conversación entre Sheinbaum e Infantino giró en torno a la seguridad y la confianza en el país. Desde la FIFA, el mensaje fue claro: México sigue firme como sede y mantiene el respaldo del organismo internacional para llevar a buen puerto el torneo.

En palabras simples, lo que está en juego no es solo futbol. Es la imagen del país ante el mundo. Un evento de esta magnitud puede detonar turismo, inversión y proyección internacional, pero también exige resultados concretos en organización y seguridad.

La meta está marcada: el 11 de junio de 2026, cuando el balón ruede en el ahora llamado Estadio Ciudad de México —antes Azteca— con la Selección Mexicana enfrentando a Sudáfrica, el país deberá demostrar que estuvo a la altura. Y para eso, reuniones como la del lunes no son un trámite más, sino parte del engranaje que definirá el éxito o fracaso del Mundial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *