Por Juan Pablo Ojeda
La agenda oficial del Ejecutivo federal marca un viaje a la ciudad de Barcelona, España, programado para el próximo sábado 18 de abril. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó su asistencia al encuentro de gobiernos progresistas, un foro multilateral diseñado para la alineación de políticas públicas entre mandatarios de América Latina y Europa.
Durante su conferencia matutina de este lunes, la mandataria delimitó el alcance del viaje, clasificándolo estrictamente como una participación en una cumbre internacional y no como una visita de Estado. Bajo esta categorización protocolaria, el Gobierno de México ha excluido de la agenda oficial cualquier audiencia o reunión bilateral con el rey Felipe VI.
El bloque de participantes está conformado por cinco jefes y exjefes de Estado. La convocatoria fue organizada por Gabriel Boric, expresidente de Chile, y contará con la presencia confirmada de Gustavo Petro, presidente de Colombia; Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil; y el mandatario del país anfitrión, Pedro Sánchez.
La representación mexicana presentará una agenda basada en la reducción del gasto armamentista global. La propuesta de Sheinbaum Pardo sugiere redireccionar los fondos destinados a conflictos bélicos hacia programas de mitigación de la pobreza, bajo la métrica y política de estado denominada «por el bien de todos, primero los pobres».
En materia de relaciones exteriores, el Gobierno de México presentó un balance de la relación bilateral con España. Sheinbaum puntualizó que los intercambios comerciales y el flujo turístico operan con normalidad, recordando que la única ruptura diplomática registrada históricamente entre ambas naciones ocurrió durante la dictadura de Francisco Franco.
Esta aclaración surge en el contexto de la pausa diplomática iniciada en el sexenio anterior, derivada de la exigencia de disculpas a la Corona española por el periodo de la conquista. La Presidenta reconoció que, recientemente, el monarca español admitió la existencia de «mucho abuso» histórico, a pesar de las Leyes de Indias, durante una exposición sobre mujeres indígenas.
Finalmente, la delegación mexicana descartó solicitar reuniones privadas con el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, limitando su interacción a las mesas de diálogo de la cumbre. La postura oficial de México en este foro mantendrá la exigencia de reconocer el desarrollo de las civilizaciones precolombinas como estructuras culturales independientes a los paradigmas religiosos europeos.
