La Secretaría de Salud federal ha señalado que las personas que recibieron dos dosis de la vacuna contra el sarampión en la infancia —generalmente aplicada como SRP (sarampión, rubéola y parotiditis)— mantienen una inmunidad efectiva en más del 95 % de los casos, sin que sea necesaria una revacunación rutinaria en la edad adulta.
No obstante, especialistas en salud pública advierten que una parte de la población solo recibió una dosis, especialmente quienes nacieron antes de la estandarización del esquema completo. En estos casos, se recomienda completar el esquema con una segunda dosis de la vacuna SR o SRP, previa valoración médica.
Las autoridades sanitarias también han indicado que durante brotes activos, viajes internacionales a zonas con alta transmisión o cuando no existe certeza documental del esquema de vacunación, es aconsejable acudir a un centro de salud para evaluar la necesidad de un refuerzo, con el fin de proteger tanto al individuo como a la comunidad.
En cuanto a la seguridad, la Secretaría de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que revacunarse contra el sarampión es seguro, incluso si la persona ya cuenta con inmunidad. Los efectos adversos suelen ser leves y temporales, como fiebre o dolor en el sitio de aplicación, mientras que los eventos graves son extremadamente raros.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que puede provocar complicaciones severas, como neumonía o encefalitis, especialmente en personas no vacunadas. Por ello, las instituciones de salud insisten en que la vacunación sigue siendo la principal herramienta de prevención, junto con la vigilancia epidemiológica.
En México, las autoridades recomiendan a la población adulta verificar su cartilla nacional de vacunación o acudir a un centro de salud para recibir orientación. Las vacunas están disponibles de manera gratuita en el sistema público, como parte de las estrategias para contener la reaparición de enfermedades prevenibles.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, el reforzamiento de esquemas incompletos no solo protege a nivel individual, sino que contribuye a mantener la inmunidad colectiva, clave para evitar brotes de mayor magnitud en el país.




































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