Este viernes 20 de marzo, en punto de las 8:46 de la mañana, entró oficialmente la primavera, y con ella, el esperado descenso de Kukulcán en la mítica Chichén Itzá. Como dicta la tradición milenaria, la deidad maya de luz y sombra se hizo presente en la escalinata de la pirámide de El Castillo. Miles de turistas, tanto nacionales como extranjeros, abarrotaron la zona arqueológica de Yucatán este fin de semana para presenciar el fenómeno. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reportó saldo blanco durante estos primeros días de intenso fervor arqueoastronómico. El espectáculo visual, que deja a cualquiera con el ojo cuadrado, consiste en una proyección matemática insuperable. Resulta que siete triángulos de luz invertidos se van dibujando gradualmente en la alfarda norte del basamento monumental. La ilusión óptica comienza a tomar forma entre las 15:00 y las 17:00 horas, justo cuando el sol va en picada. Poco a poco, los triángulos luminosos se conectan a la perfección con la enorme cabeza de serpiente tallada en piedra que descansa en la base, desatando la ovación de los presentes. Esto no es mera casualidad arquitectónica; para los antiguos pobladores, este evento marcaba el inicio exacto de la temporada de siembras. Era la señal de que el dios bajaba a fertilizar la tierra, un guiño cósmico que sobrevive estoico a pesar del inevitable paso de los siglos. Entre la concurrencia, el ambiente era una auténtica romería. Grupos enteros vestidos de blanco, alzando las manos al cielo y sudando la gota gorda frente a los 32 grados centígrados que azotaron la península, se mantuvieron firmes para recargarse de energía primaveral. Las autoridades federales mantuvieron un control estricto de las multitudes, prohibiendo el acceso directo a las escalinatas de la pirámide. Esta restricción, vital para evitar el desgaste de la estructura, busca conservar intacto este Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO desde 1988. Para quienes se quedaron con las ganas de darse un baño de historia, el operativo especial de primavera del INAH concluye formalmente este domingo 22 de marzo. Las puertas abren a las 8:00 de la mañana y el último jalón para ingresar a las áreas principales, como el Observatorio, es a las 15:30 horas. El descenso de Kukulcán demuestra cada año que nuestros antepasados dominaban la astronomía de pies a cabeza. Es un recordatorio monumental de la precisión técnica e histórica que sigue atrayendo los ojos del mundo hacia el corazón del sureste mexicano. Compartir Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Benito Juárez consolidó el Estado laico y defendió la República