La Organización de las Naciones Unidas (ONU) manifestó este viernes su «extrema preocupación» ante la agudización de la crisis socioeconómica en Cuba. A través de su portavoz de Derechos Humanos, Marta Hurtado, el organismo señaló que el endurecimiento de las restricciones energéticas impuestas por Estados Unidos está vulnerando los derechos fundamentales de los ciudadanos en la isla, subrayando que los objetivos políticos no deben justificar acciones con repercusiones indiscriminadas.
Este escenario crítico se da en un contexto donde el país caribeño suma seis años de una economía asfixiada por la inflación y el desabasto. Sin embargo, el punto de quiebre ocurrió tras la intervención militar estadounidense en Venezuela el pasado 3 de enero, que resultó en la caída de Nicolás Maduro y la suspensión inmediata del suministro de crudo venezolano, principal pulmón energético de la isla durante el último cuarto de siglo.
Ayuda humanitaria desde México y Rusia
Ante el riesgo de un colapso total, la comunidad internacional ha comenzado a movilizar recursos. El gobierno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, envió dos buques de la Armada de México que atracaron este jueves 12 de febrero en el Puerto de La Habana. El cargamento consta de 814 toneladas de ayuda humanitaria, que incluyen:
- Leche líquida y en polvo.
- Productos cárnicos y galletas.
- Granos (frijol y arroz).
- Artículos de higiene personal.
Las autoridades mexicanas confirmaron que aún permanecen en puerto nacional más de 1,500 toneladas adicionales de alimentos listas para ser enviadas en los próximos días. Por su parte, el gobierno de Rusia, a través de su Ministerio de Desarrollo Económico, informó que prepara un envío urgente de petróleo y derivados bajo concepto de asistencia humanitaria para paliar los prolongados apagones que sufre la población cubana.
Un panorama de sanciones y carencia
La ONU reiteró su llamado a levantar las medidas sectoriales unilaterales, argumentando que el embargo financiero, sumado a eventos climáticos extremos y la baja productividad de la economía centralizada, ha dejado a la isla en una situación de vulnerabilidad extrema.
La falta de divisas y el desplome del turismo —agravado por la inestabilidad regional tras los sucesos en Caracas— han reducido al mínimo la capacidad del gobierno cubano para adquirir medicinas y combustibles en el mercado internacional, elevando la tensión social a niveles que la Oficina de Derechos Humanos califica de alarmantes.



































Deja una respuesta