Internacionales a 2 de enero del 2026 (Noticias de México).- En un giro radical de su política demográfica, China ha eliminado desde el 1 de enero de 2026 la exención fiscal que aplicaba a los preservativos, píldoras anticonceptivas y otros dispositivos desde 1994.
Ahora, estos productos están gravados con un IVA del 13%, el tasa estándar para la mayoría de bienes de consumo. Esta medida, incluida en una reforma de la Ley del Impuesto al Valor Agregado aprobada en 2024, busca desincentivar el uso de anticonceptivos en un contexto de caída sostenida de la natalidad, que amenaza el crecimiento económico y el equilibrio poblacional del gigante asiático.
El cambio refleja el paso de una era de control estricto de la población —con la política del hijo único vigente hasta 2015— a esfuerzos desesperados por fomentar los nacimientos. Aunque el impacto económico directo será limitado, ya que el aumento en el precio de un paquete de preservativos (de 40-60 yuanes) es mínimo, expertos como el demógrafo He Yafu lo ven como un gesto simbólico para alinear la fiscalidad con la nueva prioridad: promover la procreación.
En paralelo, el gobierno exime de IVA a servicios de cuidado infantil, atención a mayores y agencias matrimoniales, completando un enfoque de «zanahoria y palo».El mes pasado, durante la Conferencia Central de Trabajo Económico, los máximos líderes chinos reiteraron su compromiso con fomentar «actitudes positivas hacia el matrimonio y la maternidad» para estabilizar la tasa de natalidad. Esta reunión anual subrayó la urgencia demográfica, con medidas adicionales como subsidios anuales por hijo menor de tres años, extensión de permisos parentales y campañas educativas en universidades para idealizar la familia.
Pese a un leve repunte en 2024 (9,54 millones de nacimientos), la tasa de fertilidad sigue en mínimos históricos, agravada por el alto costo de criar hijos, la precariedad laboral y la urbanización.La decisión ha generado controversia: críticos advierten riesgos de embarazos no deseados y aumento de enfermedades de transmisión sexual, especialmente entre jóvenes y sectores de bajos ingresos. En redes sociales chinas, la medida ha sido ridiculizada, con comentarios como «no podemos permitirnos ni tener sexo». Demógrafos como Yi Fuxian insisten en que el problema real radica en factores estructurales, no en el precio de los anticonceptivos, y dudan de que estas políticas reviertan la tendencia a largo plazo.





































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