México supera 76% de adultos con sobrepeso

Por Juan Pablo Ojeda/Tomado de Maya Comunicación/

CDMX a 4 de marzo dl 2026 (Noticias d México)- En México, la obesidad dejó de ser una excepción para convertirse en regla. Así lo advirtió la doctora Carmen Celeste durante un acto en el Museo de Memoria y Tolerancia, en el marco del Día Mundial de la Obesidad. El dato es contundente: más del 76 por ciento de los adultos y más del 35 por ciento de niños y adolescentes viven con sobrepeso u obesidad en el país.

Lo más preocupante, explicó, es que la enfermedad se ha “normalizado”. Es decir, nos acostumbramos a verla como algo cotidiano, casi inevitable, y dejamos de dimensionar su impacto real. Pero no se trata de un tema estético ni de falta de voluntad. Es una enfermedad compleja, influida por factores genéticos, fisiológicos, sociales y ambientales.

En palabras simples: no es solo comer de más. La obesidad está vinculada con cerca de 200 padecimientos, entre ellos diabetes, enfermedades cardiovasculares y distintos tipos de cáncer, que están entre las principales causas de muerte en México. Por eso los especialistas insisten en que estamos frente a un problema de salud pública de gran escala.

El doctor Héctor Esquivias llamó a cambiar la narrativa que rodea la obesidad. Señaló que el estigma y la vergüenza asociados al peso no solo son injustos, sino que también agravan la situación. Cuando a una persona se le etiqueta como alguien “sin fuerza de voluntad” o “descuidada”, se le impone una carga emocional adicional que puede derivar en ansiedad, depresión y mayor estrés.

Este enfoque moralista, dijeron los especialistas, impide ver la dimensión estructural del problema. Factores como el acceso limitado a alimentos saludables, jornadas laborales extensas, sedentarismo urbano y desigualdad económica influyen directamente en la salud de la población. No es un asunto individual aislado, sino una combinación de condiciones sociales y biológicas.

La Organización Mundial de la Salud define la obesidad como una enfermedad crónica, progresiva y tratable, caracterizada por una acumulación excesiva de grasa que perjudica la salud. Es decir, sí tiene tratamiento y sí puede prevenirse, pero requiere políticas públicas integrales y un cambio cultural profundo.

En México, donde el sistema de salud ya enfrenta presiones por enfermedades crónicas, ignorar el problema puede tener consecuencias económicas y sociales de largo plazo. La discusión no es solo médica, también es de políticas públicas: cómo se regula la industria alimentaria, cómo se promueve la actividad física, cómo se educa en nutrición y cómo se combate la discriminación.

El llamado de los especialistas es claro: dejar de ver la obesidad como un defecto personal y asumirla como lo que es, una enfermedad que necesita atención seria, sin estigmas y con soluciones de fondo.

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