A la caza de las ideas…
Democracia de sabores
Por Juan Ayón Bernal

 

En el presente siglo, el siglo XXI, la mayoría de los países del mundo han celebrado elecciones democráticas. Han logrado triunfar movimientos progresistas, de izquierda, socialistas, derecha, extrema derecha, populistas tanto de izquierda como de derecha, pero todos, sin excepción, ya en el poder, sus líderes, se quieren eternizar en el poder. Unos con el apoyo de sus constituciones y otros por la fuerza.

Todos, sin excepción, han utilizado y utilizan la frase “en nombre de la democracia, pluralidad y las libertades” para justificar sus acciones, decisiones y creación de políticas públicas en beneficio de “la sociedad”. ¡Todos sin excepción!

Pero hay un tema, la derecha y ultraderecha, no saben perder, pero hay otro elemento, y muy grave, los gobiernos progresistas confían en que la derecha y la ultraderecha van a aceptar decisiones que beneficien a sectores que históricamente han sido marginados y olvidados.

En el mundo occidental, los gobiernos democráticos crearon una clase política y empresarial que han detentado los poderes políticos y económicos de cada nación con mayorías pobres y muy pobres. Y Estados Unidos ha vigilado que así sea. En la guerra fría, ese férreo control, en una estrategia contra “el comunismo”, ha invadido países, iniciado guerras y ha puesto presidentes “títeres” o dictaduras militares.

Esa democracia ha limitado la participación de las mayorías en las decisiones gubernamentales. Ha sido una democracia, según sus teóricos, donde las élites sólo pueden gobernar “a sus pueblos”. Han utilizado conceptos como que “nuestro pueblo aún no está preparado para la democracia verdadera”.

En la década de los 60, en la década de los cambios, las estructuras familiares, sociales y gubernamentales crujieron a pesar de que eran producto de la democracia. Cuando los jóvenes y grandes sectores de la población pidieron libertad, libertad de expresión y pluralidad, vino la represión, torturas, desapariciones y asesinatos por miles. ¿Y la democracia?

En Estados Unidos, el movimiento hippie que buscaba la paz, que se manifestaba contra la guerra de Vietnam y buscaba vivir en un mundo ideal con la naturaleza fue vigilado por el FBI porque era considerado una amenaza subversiva a la seguridad nacional, el orden social y los valores tradicionales de la sociedad estadounidense. ¿En la democracia cada individuo tiene la libertad de vivir y pensar con libertad?

La Primavera de 1968 francés y los movimientos estudiantiles le mostraron al mundo que la democracia no existía, que siempre ha sido una simulación y aspiraban terminar con el mito de la “selección natural” de que hay ricos y muchos pobres y que nada lo puede cambiar. Cuba les demostró a los apóstoles de la democracia que podría haber otro camino, pero satanizaron a la Isla, la bloquearon y la encapsularon como si fuera un cáncer.

¿Cómo un país sin empresarios y sin dictadura? ¿Cómo una isla sin resorts y casinos? ¿Cómo un país educado? ¿Cómo un país sin divisiones clasistas y sin segregación racial? Hay que recordar que los negros y los mestizos en Cuba no podían ocupar los asientos delanteros en el transporte público, ni entrar a ciertos lugares y sitios exclusivos para blancos o estadounidenses. Y después de 1959, cuando triunfó la Revolución, simplemente fue ¡el horror!… y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está a punto de darle el golpe final.

La democracia ha creado monstruos, por desgracia en todo el mundo, incluso en México. Es notorio y quedó demostrado en los videos que circulan en redes sociales. Después de la agresión de Israel y Estados Unidos a Irán, éste último país inició bombardeos a bases militares estadounidenses en Medio Oriente y en zonas importantes del turismo internacional como Dubái en Emiratos Árabes Unidos.

En Dubái, los “Influencers” empezaron a transmitir sus impresiones cuando las bombas empezaron a caer muy cerca de sus lujosas habitaciones:

Habla una “Influencer” en un video viral en redes sociales:
-¡Oh, no, no, no! “Esto no debería estar ocurriendo aquí! ¡Estas cosas deberían ocurrir solo en Gaza o en países llenos de negros pobres, no en un lugar para blancos ricos como Dubái! ¡Todo el día! ¡Esto no es divertido, chicos! ¡Se supone que estamos en un lugar seguro! Ahora puedo verlo como… por favor, paren!

Otros “influencers”, llorando, pedían a los gobiernos de sus países que los sacaran del lugar bombardeado. Esos “influencers” que abandonaron a sus pueblos para no pagar impuestos, para no ayudar a sus sociedades a pesar de que los educaron y formaron profesionalmente.

El narrador de ese video viral habla:
-“Pobres”, pobres nuevos ricos, lloran porque la petrodictadura donde viven no los puede salvar pero que no les cobra impuestos. Lloran porque su vida regalada es bombardeada. Pero no se dan cuenta que son egoístas, ¡ya que viven en una petrodictadura! que se ha construido del sudor y sangre de pueblos pobres; que discrimina a las mujeres y condena a la cárcel el ser homosexual.

¿Esa es la democracia que se quiere?

Hay democracias donde hay gobiernos progresistas que han nacionalizado sus riquezas o que ayudan a grupos vulnerables a sobrevivir, pero que sus “castas” privilegiadas no les gusta y lo ven como “un mal”. ¡Al contrario! sabotean porque son dueños de las empresas, minas, campos de cultivos y… de los medios de comunicación tradicionales ¿Por qué? Porque no tienen el poder.

Los gobiernos progresistas, como el nuestro, con candor, esperan que de las filas del gobierno se vayan los políticos corruptos; que los empresarios sean “franciscanos” y que la oposición sea comprensiva y “con voluntad” limiten sus gastos millonarios de sus líderes. Ya demostró el Poder Legislativo mexicano que no va en contra de los intereses de sus partidos ni de sus privilegios. ¿Eso es democracia? ¿Defender los intereses de los líderes partidistas millonarios?

Por lo anterior, los medios de comunicación han tomado partido, como un partido político más de oposición, atacan al actual gobierno, en nombre de la libertad de expresión (que hay sin límites), la democracia (cuando el actual gobierno salió de una elección democrática) y las libertades (hay todas). Están a la caza de los errores, que son varios, y que con propaganda más que con crítica constructiva, magnifican los hechos y concluyen que no saben gobernar. ¡Vaya paradoja!

El Gobierno de Claudia Sheinbaum también tiene que enfrentar una herencia maldita de los gobiernos del PRI y PAN: al crimen organizado y a los cárteles de las drogas, donde muchos empresarios y políticos están coludidos. Además, no se debe de soslayar, que tiene que lidiar con las decisiones fascistas de Donald Trump.

Por los errores, no enfrentar los problemas a tiempo y exceso de confianza de gobiernos progresistas en el Continente Americano (magnificados con la propaganda de derecha) han caído en el desprestigio y desplazados del poder. Los opositores de derecha y ultraderecha, avalados por dicha propaganda, la Casa Blanca y, por la vía del voto, vuelven y más agresivos hacia los sectores populares y grupos vulnerables.

¿Cuál democracia prefieren? Lo dejo a su reflexión

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