Noticias de México

Historia de lo inmediato

El 6G La carrera por el espectro invisible y el candado digital europeo

Reporte ampliado de David Vega

Vámonos directo a Corea del Sur, donde la madrugada trajo noticias que redefinen el futuro de la conectividad. Samsung Electronics no solo anunció un récord de velocidad, sino que validó la viabilidad comercial de la banda de terahercios (THz), un terreno que hasta hoy era pura teoría. Lograron transmitir datos a 1 Terabit por segundo en un entorno urbano denso, superando el principal obstáculo de estas frecuencias: su incapacidad para atravesar objetos sólidos.

Para lograr esto, los ingenieros coreanos implementaron una tecnología llamada Reconfigurable Intelligent Surface (RIS), que básicamente son «espejos» digitales que rebotan la señal para esquivar edificios. Técnicamente, esto reduce la latencia a 0.1 milisegundos, permitiendo la sincronización perfecta para cirugías remotas o conducción autónoma nivel 5.

Para que me entienda la banda: el 5G actual es como el Segundo Piso del Periférico; rápido, pero si hay un choque (saturación), te quedas atorado. Lo que hizo Samsung con el 6G es construir un teletransportador masivo. Ya no se trata de ir rápido en el carril, se trata de desaparecer aquí y aparecer allá. Con esta tecnología, podrías descargar todo el catálogo de Netflix en lo que te tomas un trago de café. Es una tubería tan ancha que, aunque se meta toda la CDMX al mismo tiempo, nadie sentiría ni un «bache» de conexión. La guerra comercial contra China por este estándar se acaba de poner color de hormiga.

Cruzando el Atlántico, en Bruselas, la Unión Europea decidió que se acabó la fiesta libre para la Inteligencia Artificial Generativa. Ante la inminencia de ciclos electorales clave, aprobaron una normativa de emergencia mucho más agresiva de lo esperado. Ya no basta con decir que un video es falso; la ley exige ahora una «trazabilidad forense».

Esto obliga a gigantes como OpenAI, Google y Meta a implementar el estándar C2PA (Coalition for Content Provenance and Authenticity) de forma obligatoria. No es un simple aviso legal; es una huella criptográfica incrustada en los fotogramas y el audio que resiste recomposiciones, filtros y capturas de pantalla. Si la plataforma no puede garantizar que la etiqueta sobreviva a la viralización, las multas escalarán hasta el 6% de su facturación global.

En buen chilango, para aterrizarlo: imaginen que la Unión Europea puso a un cadenero muy estricto en la entrada del antro digital. Antes, los videos fake se colaban con una credencial mal hecha, daban el «gatazo» y nadie decía nada. Ahora, este sistema le tatúa el CURP al video desde que nace. No importa si lo editan, lo cortan o lo pasan por WhatsApp veinte veces; si le pasas el escáner, va a salir el letrero de «esto es choro digital». Se acabaron las quesadillas sin queso; o es video real o trae su sello de advertencia, sin medias tintas.

Esto marca un precedente durísimo, porque lo que se legisla en Europa suele convertirse en el estándar global por inercia técnica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *