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Alerta en CDMX: Repuntan secuestros un 13% durante el último año

Los secuestros en la capital subieron un 13% en 2025; aunque la cifra oficial es baja, expertos advierten una enorme «cifra negra».

¡Aguas, chilangos! La cosa no está para bollos en materia de seguridad y hay que andar con el ojo bien pelado. Recién salieron del horno las estadísticas oficiales y nos cayó un balde de agua fría: el delito de secuestro, ese que nos quita el sueño a todos, ha tenido un repunte en nuestra amada Ciudad de México durante el último año. No es para entrar en pánico, pero sí para «ponerse las pilas» y no bajar la guardia ni un segundo.

Vámonos a los datos duros, así, en plata. Según las carpetas de investigación que la Fiscalía tiene en su escritorio, pasamos de tener 23 casos registrados en 2024 a 26 casos al cierre de 2025. A primera vista, tres casos más podrían parecer «pecata minuta» en una urbe de millones de almas, pero aquí cada número es una familia rota y un trauma que no se borra con nada.

Si sacamos la calculadora, este aumento representa un 13% más que el año anterior. Es un «foco rojo» que se prende en el tablero de las autoridades capitalinas. Aunque se han hartado de decir que la estrategia de seguridad va viento en popa, este desliz en las cifras nos recuerda que la delincuencia siempre busca la manera de darle la vuelta a la tortilla y encontrar nuevos huecos para operar.

Pero ojo, aquí viene la verdadera bronca: la famosa «cifra negra». Como buen perro de redacción, uno sabe que lo que llega al Ministerio Público es apenas la punta del iceberg. Organizaciones civiles llevan años gritando a los cuatro vientos que la mayoría de los secuestros no se denuncian por miedo, por desconfianza en «la tira» o porque las familias prefieren negociar «por debajo del agua» para no poner en riesgo a sus seres queridos.

Las estimaciones de expertos sugieren que la realidad podría ser mucho más cruda de lo que nos pintan los papeles oficiales. El miedo a las represalias sigue siendo el mejor aliado de los malandros, permitiéndoles operar en las sombras mientras las estadísticas formales nos cuentan una historia a medias. Es un secreto a voces que recorre desde los cafés de la Roma hasta los tianguis de Iztapalapa.

Ahora bien, para no ser fatalistas, hay que decir las cosas como son: la CDMX no lidera la tabla nacional en este delito. Entidades vecinas y otros estados del país siguen teniendo problemas mucho más gruesos en este rubro. Sin embargo, figurar en la lista de entidades con incidencia —aunque no estemos en la cima— ya es razón suficiente para que las autoridades no se duerman en sus laureles y aprieten las tuercas donde hace falta.

El modus operandi también ha cambiado, chilangos. Ya no solo es el secuestro de alto impacto; ahora el «secuestro exprés» y el virtual están a la orden del día. Esos donde te agarran en la movida saliendo del cajero o te meten un susto por teléfono para sacarte una lana rápida. Es ahí donde la percepción de inseguridad nos pega a todos los que salimos a buscar la chuleta todos los días.

Por su parte, la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Ciudadana aseguran que están haciendo su chamba, fortaleciendo las áreas de inteligencia y la coordinación con la Guardia Nacional. Dicen que están trabajando para abatir la impunidad, pero la neta es que la confianza ciudadana se gana con resultados tangibles en la calle, no solo con gráficas en conferencias de prensa.

Para cerrar, mi recomendación de siempre: hay que andar «truchas». No se trata de vivir con miedo, sino de ser precavidos. Cambien sus rutas, avisen a dónde van y, sobre todo, si ven algo raro o son víctimas, denuncien. Sé que da coraje y desconfianza, pero sin denuncia no hay delito que perseguir, y esa es la única forma de que algún día podamos bajarle los humos a la delincuencia en nuestra capital.

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