A días del 5 de febrero, Kenia López Rabadán aguarda luz verde de Palacio para la cita constitucional en Querétaro.
Desde los pasillos de San Lázaro, donde se cocina la política nacional, la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, dejó claro que la Cámara de Diputados está puesta y dispuesta para la conmemoración de la Carta Magna. Aunque la invitación formal desde el Ejecutivo federal aún no aterriza en su escritorio, la legisladora se mostró tranquila y confiada en que el protocolo se cumplirá puntualmente, pues su voz llevará el peso de los 500 representantes populares que despachan en el recinto legislativo.
Con el colmillo que dan los años en la brega parlamentaria, López Rabadán matizó la espera señalando que los tiempos de Palacio Nacional suelen ser justos. Recordó a los medios que, históricamente, estas misivas protocolarias caen uno o dos días antes del evento, por lo que no hay motivo para el sobresalto. Para la diputada, la presencia del Legislativo en la ceremonia no es un capricho, sino un mandato republicano que reafirma el equilibrio de poderes frente a la nación.
La entrevista, realizada previo al arranque del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones, sirvió también para tocar la grilla en la Cámara Alta. Ante el arribo del senador Ignacio Mier Velazco como nuevo pastor de la bancada de Morena, la presidenta de la Mesa Directiva lanzó un exhorto con jiribilla política: pidió que regresen los buenos oficios y el respeto a la pluralidad en el Senado, un ingrediente que, a su juicio, es vital para la salud de la República.
«Aquí en la Cámara de Diputados lo vivo y lo materializo todos los días», sentenció López Rabadán, haciendo énfasis en que, aunque las ideologías choquen, la cortesía no debe perderse. Su mensaje fue directo: ojalá que la nueva coordinación en el Senado sepa tejer acuerdos con todas las fuerzas políticas, incluso con aquellos que no comulgan con la visión oficialista, para destrabar la agenda que el país reclama.
Pero no todo fue protocolo y buenos deseos. Al abordar el tema de la seguridad, el tono se volvió grave. La legisladora puso el dedo en la llaga sobre la violencia que acecha a la clase política y a la ciudadanía en general. Urgió a construir un acuerdo macro entre todas las bancadas para priorizar la pacificación del país, reconociendo que cada poder debe hacerse cargo de su tramo de responsabilidad, y a los legisladores les toca poner las leyes que blinden a la sociedad.
Sobre la mesa también está la «papa caliente» de la reforma electoral. López Rabadán advirtió que el reloj ya está corriendo para este proceso y fue tajante al señalar la exigencia pública más sentida: que el crimen organizado saque las manos de las urnas. La demanda es clara: ni un peso sucio en las campañas y cero injerencia de los cárteles en la selección de candidatos, para que el voto ciudadano valga de verdad.
La presidenta de la Mesa Directiva aseguró que, a pesar de lo apretado del calendario, existe tiempo suficiente para el debate si hay voluntad política. La meta es consolidar un esfuerzo conjunto que garantice la democracia y dé certeza a los mexicanos de que su elección será respetada, lejos de las sombras de la delincuencia que tanto han lastimado la confianza en las instituciones.
Para rematar, la legisladora adelantó que se viene una temporada de mucho jaloneo y definiciones en San Lázaro. En la agenda de este periodo ordinario figuran nombramientos de alto calibre que no admiten error, como la designación del titular de la Auditoría Superior de la Federación y los nuevos integrantes del Consejo General del INE, decisiones que marcarán el rumbo de la fiscalización y la democracia en los años venideros.
Finalmente, López Rabadán concluyó asegurando que la prioridad absoluta será la seguridad. Con una lista robusta de iniciativas perfiladas por todos los grupos parlamentarios, se augura un periodo de sesiones intenso, donde el debate será rudo pero necesario para darle a México la paz y la certeza jurídica que tanto necesita en este 2026.




































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