México abrió una discusión legislativa sobre el tratamiento de imágenes, audios y videos creados o modificados con inteligencia artificial. El reto consiste en establecer reglas frente a los engaños sin confundirlos con expresiones legítimas, como la sátira, la parodia o la edición técnica.
Una iniciativa registrada en el Senado el 10 de marzo de 2026 plantea cambios a la legislación en materia de telecomunicaciones y radiodifusión para abordar el contenido generado por IA. El proyecto forma parte de un debate más amplio que todavía no se ha convertido en una ley vigente.
La discusión incluye varios fenómenos que no son equivalentes. Un deepfake puede utilizar la imagen o la voz de una persona para atribuirle declaraciones o acciones falsas. Una edición técnica, en cambio, puede mejorar iluminación, sonido o encuadre sin modificar el sentido de un contenido.
Tampoco toda pieza alterada tiene la misma intención. Una parodia identificable puede formar parte de la crítica política. Una grabación manipulada para hacerse pasar por auténtica puede convertirse en una herramienta de fraude, extorsión o desinformación.
El Senado también trabaja en una propuesta de ley general para regular y fomentar el uso de la inteligencia artificial. La comisión encargada del tema informó en abril que el proyecto busca incorporar aportaciones de iniciativas previas y que no pretende limitar la libertad de expresión.
El punto central será definir con precisión qué conductas deben sancionarse, qué contenidos deben identificarse y quién debe responder cuando una pieza manipulada circula durante una campaña electoral o afecta la identidad de una persona.
